Ander Herrera cerró este viernes su ciclo como jugador de Boca. Luego de alcanzar un acuerdo con la dirigencia para finalizar anticipadamente su vínculo, el mediocampista español grabó un mensaje de despedida que fue difundido por los canales oficiales del club y que rápidamente generó repercusión entre los hinchas.
Lejos de hablar de un adiós definitivo, el ex futbolista del Athletic Bilbao y del Manchester United dejó en claro que su relación con el xeneize continuará desde otro lugar.
“Ahora esta aventura seguirá de una manera diferente. Me tocará vivirla como hincha para el resto de mi vida”, expresó el volante, que durante su estadía en Argentina construyó un fuerte vínculo con la institución y con el mundo Boca.
Herrera aseguró que vestir la camiseta azul y oro representó uno de los grandes desafíos que todavía tenía pendientes en su carrera profesional. Por eso, más allá de que su etapa dentro del campo terminó antes de lo esperado, destacó la experiencia como una de las más especiales de su trayectoria.
El español también tuvo palabras de reconocimiento para quienes hicieron posible su llegada al club. Entre ellos, mencionó especialmente al presidente Juan Román Riquelme, a quien agradeció por la confianza depositada desde el primer momento.
Además, aprovechó la ocasión para enviarles buenos deseos a los integrantes del nuevo cuerpo técnico y para recordar a los compañeros con los que compartió vestuario durante el último año y medio.
“Conocí personas increíbles y compañeros que voy a considerar amigos para toda la vida”, remarcó, resaltando los lazos que logró construir durante su paso por el fútbol argentino.
Uno de los momentos más emotivos del mensaje llegó cuando habló de su familia y de la huella que dejó Buenos Aires en su vida personal. Herrera recordó que una de sus hijas nació en la capital argentina y aseguró que tanto ella como el resto de su familia conservarán para siempre su identificación con Boca.
“Ya somos una familia de bosteros para toda la vida”, afirmó con emoción.
Antes de cerrar su despedida, el mediocampista dejó una promesa que rápidamente fue celebrada por los hinchas. Aseguró que seguirá acompañando al club desde Europa y que siempre estará disponible para colaborar si Boca vuelve a necesitarlo.
De esta manera, se termina la etapa futbolística de Herrera en la Ribera, pero no el vínculo sentimental que construyó con una camiseta que, según él mismo reconoció, quedará para siempre en su historia.