Nunca pasa desapercibido y esta vez tampoco fue la excepción. Zlatan Ibrahimovic dejó una serie de declaraciones que rápidamente se viralizaron durante la cobertura del Mundial 2026, al admitir que no apoyará a Suecia en el torneo y que su corazón estará del lado de Croacia.
El histórico goleador sueco, que participa de la Copa del Mundo como comentarista televisivo, explicó que su elección está relacionada con sus raíces familiares y no dudó en expresar públicamente su simpatía por el seleccionado balcánico.
"Tengo raíces croatas, así que voy con Croacia", aseguró Ibrahimovic al analizar el Grupo L, una zona que comparte con Inglaterra, Ghana y Panamá y que promete una intensa pelea por los boletos a los octavos de final.
El ex atacante consideró que ingleses y croatas parten como principales candidatos para avanzar, aunque advirtió que Ghana podría transformarse en un rival incómodo capaz de complicar a cualquiera de los favoritos.
Sin embargo, la frase que más ruido generó llegó cuando se refirió a Panamá. Con su habitual estilo frontal, Zlatan fue extremadamente crítico al evaluar las posibilidades del conjunto centroamericano.
"Creo que serán un saco de boxeo", disparó sin rodeos, una opinión que rápidamente recorrió los medios internacionales y generó debate entre hinchas y analistas.
Más tarde intentó suavizar parcialmente sus palabras, aunque mantuvo su postura sobre las dificultades que enfrentará Panamá en una zona repleta de selecciones con mayor experiencia y jerarquía internacional.
Como si fuera poco, Ibrahimovic también protagonizó un intercambio televisivo con Thierry Henry. El francés destacó a Haití como una de las selecciones capaces de sorprender en el torneo, pero el sueco puso en duda ese análisis y sugirió que su ex colega estaba siendo demasiado generoso con el combinado caribeño.
A sus 44 años y ya lejos de las canchas, Ibrahimovic sigue haciendo lo mismo que durante toda su carrera: generar titulares. Esta vez no fue con goles espectaculares ni jugadas imposibles, sino con opiniones que volvieron a colocarlo en el centro de la escena mundialista.