En un relevamiento en la capital de la provincia, Gente de Salta pudo confirmar que el ciclo lectivo, en su cuenta regresiva, arranca con bajas sensibles. El efecto dominó por la falta de nacimientos, pisa fuerte en el sistema educativo que este año pierde ocho divisiones en nivel primario y dos jardines de nivel inicial. Pero el dato que más alerta aparece en otras aulas.
Con lo que respecta a los primeros años, el jardín “Ciudad Mágica”, que funcionaba en ciudad Judicial y concentraba la educación y cuidados de funcionarios de ese poder cerró sus puertas tras ocho años de funcionamiento. Los motivos, revelaron fuentes de este medio, lejos de concentrarse en la capacidad económica de las familias, responden principalmente a que “había pocos chicos”.
En otro punto de la ciudad, específicamente en el barrio autódromo, la misma situación le tocó vivir al jardín “Mi pequeño Einstein”, que según cuenta personal del lugar, tenían aproximadamente solo la mitad de los niños necesarios para poder mantener el centro.
“Para que el jardín fuera viable necesitábamos alrededor de 60 niños, pero terminamos el año con 36”, explicó la exdirectora al cerrar su establecimiento tras brindar servicio por tres años.
Por el lado de las escuelas primarias, Gente de Salta preserva la identidad de las instituciones al advertir que exponer una baja en la demanda podría profundizar aún más la pérdida de matrícula.
Aun así, se trata de dos establecimientos, uno ubicado en pleno centro de la ciudad y otro en la zona sur de Salta, que en conjunto no abrirán ocho divisiones durante este ciclo lectivo.
En tanto, fuentes de uno de los colegios con más demanda de alumnado y asociados a prestigio educativo histórico, sostienen que su matrícula pende de un hilo cada vez más fino: “la lista de espera que antes teníamos, prácticamente se extinguió”.
El cambio de escenario se percibe con mayor nitidez en instituciones que durante años concentraron una demanda sostenida. Personal de uno de los colegios históricamente más requeridos de la ciudad explicaron que, solo en el turno tarde, la matrícula rondaba los 800 alumnos, pero que el volumen real de demanda era aún mayor.
“Con la lista de espera que teníamos, tranquilamente se podía abrir otro colegio”, señalaron. Según relataron, el acceso a una vacante estaba condicionado desde los primeros años: ingresar al nivel inicial era prácticamente la única vía para garantizar un lugar más adelante. “Llegamos incluso a recomendarles a las madres que anoten a sus hijos apenas nacían, para que pudieran entrar en la lista”, recordaron.
Esa lógica, aclararon, se mantuvo hasta hace pocos años. Hoy el panorama es otro. “La lista de espera prácticamente desapareció, ahora somos nosotros los que tenemos que salir a buscar alumnos”, describieron. Por el momento, aclararon, la institución logró sostener sus secciones, pero reconocieron que el equilibrio es cada vez más frágil: “No cerramos divisiones, todavía”.
Eso sí, dos directivas de distintos centros coinciden: 15 es la cantidad mínima de estudiantes para que un aula sea económicamente sostenible.
En diálogo con maestras de otros establecimientos, Gente de Salta pudo confirmar que los alumnos que dejan de asistir a escuelas privadas no se reubican automáticamente en las de gestión estatal. Según indicaron, las escuelas estatales también registran —aunque en menor medida— una baja en las inscripciones.
Pero el relevamiento arrojó un dato más: El número de nuevos maestros egresados no para de subir.
La otra cara: más docentes en formación y menos aulas disponibles
A contramano de lo que viene ocurriendo en el sistema educativo inicial y primario, los terciarios de la ciudad mantienen aspirantes a maestras llenando aulas.
Docentes vinculadas a la formación de maestras jardineras señalaron que, en algunos institutos privados, una sola división concentra dos comisiones que en conjunto rondan las 70 estudiantes. En el sector estatal, en tanto, indicaron que el ingreso se sostiene con comisiones de alrededor de 60 aspirantes, con un número de egresadas que continúa siendo alto al finalizar la carrera.
“Eso es lo grave”, resumió una docente del nivel superior, al explicar que la cantidad de nuevas maestras que egresan no se corresponde con un sistema educativo que ya no expande su matrícula. “Hay muchas chicas en el mercado, y eso termina precarizando el trabajo”, advirtió, al describir las dificultades para acceder a cargos formales.
A ese cuadro se suma otro dato: la apertura de nuevas ofertas de formación docente. Según relataron maestras del sector, un instituto privado de la ciudad se prepara para abrir por primera vez la carrera de educación inicial. Lo que en otras circunstancias sería un motivo de festejo, hoy, con falta de chicos en las aulas, deja el camino más áspero para quienes quieran ejercer la vocación de enseñar.