China cierra el año con un anuncio sorpresivo, por el cual cierra parcialmente una de las principales puertas de entrada a la carne vacuna argentina.
Según el comunicado oficial del Ministerio de Comercio de China, el gobierno de Xi Jinping estableció aranceles adicionales de hasta el 55%, que se sumarán a los ya vigentes para las exportaciones que superen un límite de kilaje establecido en ese mismo texto.
La medida, con una lógica similar a los avances proteccionistas impulsados por Donald Trump en abril de este año —en los que discriminó a gobiernos “amigos” del resto de los países—, impactará no solo en la Argentina, sino también en Brasil, Uruguay, Australia y Estados Unidos, quienes entran en la “misma bolsa” de mayores proveedores del mercado chino.
En ese sentido, desde el gobierno chino en Pekín justificaron la sorpresiva barrera de entrada a la carne al señalar que busca proteger a los productores locales, cuya actividad se vio afectada por el exceso de importaciones en los últimos años. De esta manera, el gigante asiático opta por priorizar su industria nacional por sobre la “apertura comercial” en un escenario un tanto distinto al adoptado por el gobierno de Javier Milei.
Los cupos de carne vacuna que podrán ingresar a China a partir del 1 de enero de 2026 serán específicos por país. En el caso argentino, el volumen autorizado será de 511.000 toneladas anuales, que podrán ingresar con el arancel vigente. La medida tendrá una vigencia inicial de tres años, hasta diciembre de 2028, y prevé una ampliación gradual de esos cupos durante su aplicación.
El impacto real
Según el último informe mensual del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, en noviembre de 2025 la Argentina exportó a China 46.200 toneladas de carne vacuna. En el acumulado entre enero y noviembre, los envíos totalizaron 453.900 toneladas, un volumen que se mantiene por debajo del cupo anual de 511.000 toneladas fijado por el gobierno chino a partir de 2026, lo que deja todavía un margen holgado respecto del nuevo límite.
Sin embargo, ese margen de mejora ya queda explícitamente acotado. La diferencia entre el volumen exportado y el cupo asignado ronda las 57.000 toneladas, lo que representa aproximadamente un 11% de margen antes de alcanzar el techo establecido. Se trata de un límite que no afecta los envíos actuales, pero que condiciona cualquier expansión futura.
Si bien Salta no exporta carne vacuna en grandes volúmenes de manera directa, la provincia no queda al margen del nuevo escenario. El mercado chino cumple un rol central en la formación de precios del negocio ganadero argentino y funciona como un ancla para toda la cadena productiva.
En ese contexto, la fijación de cupos y aranceles al excedente introduce un límite al crecimiento de las exportaciones que se traslada “aguas arriba”, también hacia las economías regionales.
La provincia forma parte de la cadena productiva a través del engorde de hacienda y la provisión de animales que luego se integran al circuito nacional, por lo que cualquier cambio en el principal mercado de destino de la carne argentina termina impactando, directa o indirectamente, en los precios, la rentabilidad y las decisiones de inversión del sector, según explicaciones de Alfredo Figueroa, presidente de la sociedad rural de Salta.