En el Gobierno se cocina una reforma que promete sacudir los cimientos del sistema tributario y laboral. Funcionarios del equipo económico, en encuentros discretos con empresarios, dejaron entrever la posible eliminación del Monotributo, un régimen que ha sido refugio de miles de pequeños contribuyentes.
La propuesta, que descansa en la modificación de la Ley de Procedimiento Tributario y la Ley de Seguridad Social, plantea un escenario donde los monotributistas migrarían al régimen de autónomos. Esta transición no estaría exenta de cambios, ya que se vislumbra una revisión profunda de las bases imponibles y las deducciones permitidas.
Autónomos en la mira: Nuevas escalas y deducciones
El régimen de autónomos, tal como lo conocemos, podría experimentar una metamorfosis. Se evalúa elevar el piso de aportes mínimos, moviéndolo desde una franja de $50.000-$700.000 a una nueva escala de $100.000-$500.000.
Este ajuste, que busca actualizar los valores a la realidad económica, iría de la mano con la habilitación de deducciones de gastos personales, un viejo reclamo de este sector. En cuanto al IVA, se estudia establecer un umbral mínimo equivalente a la Categoría F del Monotributo, lo que representaría ingresos mensuales de aproximadamente $3 millones.
Ganancias: Un alivio progresivo
Paralelamente, el Gobierno trabaja en una reforma del Impuesto a las Ganancias, buscando unificar el mínimo no imponible en torno a un salario promedio de $1,7 millones mensuales para el año 2025.
La idea, según trascendió, es brindar un alivio gradual a los trabajadores. Para la segunda mitad del 2026, un trabajador soltero sin hijos comenzaría a tributar Ganancias a partir de un salario bruto cercano a $2,84 millones. La escala del 5% al 35% se mantendría, aunque se ajustaría el tope de deducciones a $5 millones.
Incentivos al empleo formal
El plan gubernamental no se limita a la recaudación, sino que también busca fomentar la creación de empleo formal. Para ello, se contempla un nuevo régimen que incentive la contratación, especialmente de ex monotributistas o personas que acrediten al menos seis meses de inactividad laboral.
En estos casos, las contribuciones patronales se reducirían del 25,5% al 17%, y los aportes personales del 17% al 13%. El objetivo, claro, es reducir el costo de la formalidad y, de esta manera, ampliar la base de contribuyentes.
Según los empresarios que participaron en las reuniones informativas, la insistencia del Ministerio se centra en la necesidad de corregir distorsiones y ampliar la formalización laboral. Sin embargo, aún no se ha definido un calendario oficial de presentación. El paquete de medidas, que se mantiene bajo estricta confidencialidad, se presentaría como parte de un rediseño integral de la estructura laboral, fiscal y previsional del país.