En la primera edición del mega evento “Argentina Week”, que reúne en Nueva York a funcionarios, gobernadores y ejecutivos de grandes compañías y que busca funcionar como una vidriera para las inversiones en el país, Salta, en el primer día del encuentro del evento, ya tuvo anuncios.
Allí se encuentran el presidente Javier Milei, el gobernador Gustavo Sáenz y pesos pesados del equipo económico nacional. Sin embargo, los reflectores del primer día se los llevó la minería: el CEO de First Quantum Minerals, Tristan Pascall, y el canciller Pablo Quirno anunciaron que el megaproyecto salteño de cobre, oro y molibdeno Taca Taca prepara su presentación al RIGI.
Días antes, la propia firma canadiense había actualizado la inversión del proyecto, que pasó de US$3.600 millones a US$5.250 millones. En el mismo informe técnico NI 43-101, la compañía también proyecta hasta 4.000 puestos durante la construcción y unos 2.000 empleos directos en la etapa operativa.
El proyecto Taca Taca se ubica en la Puna salteña y es considerado uno de los yacimientos de cobre sin desarrollar más grandes de la Argentina. Según los datos oficiales de la compañía, prevé una producción promedio de 291.000 toneladas de cobre anuales durante la primera década, además de subproductos como oro y molibdeno, con una vida útil estimada en 35 años.
El avance hacia el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) es considerado un paso clave para proyectos de gran escala como Taca Taca, ya que el esquema busca otorgar estabilidad fiscal y regulatoria durante varias décadas a iniciativas que requieren fuertes desembolsos de capital.
Con una inversión de entrada de US$ 200 millones, Taca Taca podría convertirse en el tercer proyecto de Salta en ingresar al régimen, del cual ya se benefician: Litio Rincón, desarrollo de la anglo-australiana y segunda minera más grande del mundo, Rio Tinto; y también “Diablillos”, proyecto de plata y oro de la canadiense Abra Silver.
Aunque la china Ganfeng Lithium —en un segundo intento—, quien solicitó recientemente el ingreso al RIGI, podría dejar a Taca Taca como el cuarto proyecto dentro de la provincia.
El “plus” de Taca Taca
Además del desarrollo de la mina a cielo abierto, el proyecto contempla inversiones en infraestructura energética y logística en la Puna salteña. Entre las obras previstas se encuentran una línea de transmisión eléctrica de 345 kV de unos 140 kilómetros, mejoras en conectividad mediante fibra óptica y la rehabilitación del corredor ferroviario que conecta con Socompa y los puertos del Pacífico en Chile.
Estas obras se integran al Corredor Bioceánico de Capricornio, una red logística de aproximadamente 2.400 kilómetros que busca vincular el Atlántico con el Pacífico atravesando Brasil, Paraguay, el norte argentino y Chile.
El interés por proyectos de esta escala también responde al crecimiento de la demanda mundial de cobre, un mineral clave para la electrificación, las energías renovables y la transición energética.