Una vez firmado por la Comisión Europea, el acuerdo pasará al Parlamento Europeo para su aprobación. Paralelamente, los gobiernos de cada país del Mercosur iniciarán sus respectivos procesos de ratificación. Solo cuando se completen los procedimientos internos en ambos bloques, el acuerdo entrará en vigor para los países que hayan dado su visto bueno.
Beneficios para Argentina
Según la UE, el acuerdo permitirá:
Eliminar aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur y otorgar acceso preferencial al 7,5% restante, beneficiando al 99% de las exportaciones agrícolas.
Incrementar las exportaciones hacia la UE: se prevé un aumento del 17% para los productos del Mercosur y del 39% para los productos europeos.
Facilitar el comercio de productos agrícolas clave: frutas, vegetales, aceites, pescados, vinos y alimentos procesados.
Restablecer condiciones de acceso preferencial para sectores que perdieron beneficios tras la salida del Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG), recuperando hasta US$600 millones en exportaciones potenciales, incluyendo biodiésel, aceites, langostinos y cítricos.
Ampliar cuotas con aranceles reducidos para productos como carne vacuna (99.000 toneladas), carne aviar (180.000 toneladas), maíz (1.000.000 toneladas) y etanol (650.000 toneladas), además de eliminar el arancel del 20% para la cuota Hilton.
Reconocer 104 indicaciones geográficas argentinas, especialmente vinos y productos regionales, favoreciendo la internacionalización de regiones productoras como Cuyo y la Patagonia.
Mejorar el acceso a insumos y bienes de capital europeos, potenciando inversiones industriales y generación de empleo.
El embajador de la UE en Argentina, Erik Høeg, destacó que se trata del mayor acuerdo comercial del mundo, con un mercado potencial de más de 700 millones de personas y que representa alrededor del 35% del comercio internacional, eliminando o reduciendo aranceles en más del 90% del comercio bilateral.
Posibles contras para los productores
A pesar de los beneficios, existen desafíos para algunos sectores:
La apertura comercial será gradual y diferenciada. Mientras que la UE eliminará aranceles de bienes industriales casi de inmediato, el Mercosur aplicará desgravaciones en plazos más largos (10 a 20 años) para proteger sectores sensibles como metalmecánica, automotor y autopartes.
Algunos productos quedaron excluidos de las desgravaciones: lácteos, conservas, panificados, plásticos, caucho, cueros, madera y muebles, y celulares.
Los agricultores europeos presionaron por salvaguardias que limitan las importaciones cuando los precios bajen más de un 5% o los volúmenes superen ciertos límites. Esto podría afectar a los productores argentinos de carne, cereales y otros bienes sensibles.
La UE también exigió normas estrictas sobre residuos de pesticidas, prohibiendo algunos productos químicos, lo que podría requerir ajustes en la producción de cítricos, mangos y papayas.
Los productores de fertilizantes podrían verse afectados por el mecanismo de ajuste de carbono en frontera, aunque la UE abrió la posibilidad de suspenderlo temporalmente.
Perspectiva de los empresarios
El denominado “grupo de los seis” (G6), que incluye a la UIA, CAC, Sociedad Rural y Adeba, celebró el acuerdo, destacando que favorece el comercio justo y competitivo y que el aumento de exportaciones generará empleo de calidad. Además, se espera que las inversiones de empresas europeas potencien sectores industriales y agroindustriales, lo que a largo plazo beneficiaría a la economía argentina.
Marcela Cristini, economista de FIEL, destacó que la importancia del acuerdo para Argentina radica sobre todo en nuevas inversiones y empleo, mientras que los beneficios inmediatos para sectores industriales y agroindustriales se aplicarán de manera gradual.