La morosidad toca un nuevo techo en Salta. Se trata de aproximadamente 116.000 personas dentro de la provincia que no solo cargan deudas prolongadas, sino que el Banco Central las cataloga como “irrecuperables”, la categoría más alta de riesgo dentro de su registro de deudores. Para ubicarse allí hay un requisito clave: Acumular más de un año de atraso en los pagos.
Salta tiene 1.492.267 habitantes, según una proyección del Indec para 2026. De ese casi millón y medio, alrededor de 560.000 mantienen algún tipo de financiamiento. Entre ellos, uno de cada cinco deudores salteños se encuentra en la peor situación crediticia posible, según datos de los informes de Analytica y del Instituto Argentina Grande.
El indicador ubica a Salta entre las ocho provincias con mayor proporción de deudores “irrecuperables” del país y en el séptimo puesto del ranking. El 20,7% de quienes mantienen alguna obligación financiera en la provincia tiene al menos una línea de crédito en situación 5. Por encima aparecen San Juan, Tucumán, La Rioja, San Luis, Catamarca, Chaco y Santiago del Estero, aunque estas dos últimas superan a Salta por apenas dos y una décima, respectivamente.

El deterioro alcanzó a todas las jurisdicciones, aunque avanzó con distinta intensidad. Tucumán y Chaco registraron los mayores saltos interanuales, con un aumento de 10,7 puntos porcentuales cada una, seguidas por La Rioja, con 10,1 puntos, y San Juan, con 10. Salta también quedó entre las provincias donde más creció el indicador: pasó del 11,2% al 20,7% en un año, una suba de 9,5 puntos, por encima del incremento nacional de 7,4 puntos porcentuales.
El problema excede a Salta y las provincias mencionadas. En todo el país, 3,6 millones de personas tienen al menos una deuda con más de doce meses de atraso: 1,7 millones de deudores más que hace un año. Casi el doble. Al ampliar la franja a quienes llevan tres meses o más sin pagar, la cifra asciende a 5,8 millones.
Un default personal, con deudores jóvenes y montos bajos
Los números, a nivel nacional, muestran que la crisis no está concentrada en grandes préstamos. La mitad de quienes tienen una deuda “irrecuperable” debe $309.000 o menos, mientras que entre los deudores que mantienen sus pagos al día el monto asciende a $668.000. Es decir, las obligaciones que acumulan más de un año de atraso son, en promedio, un 53,7% menores.
El perfil tampoco remite principalmente a créditos hipotecarios o prendarios. Según el Instituto Argentina Grande, detrás de esos montos aparecen compras de supermercado, servicios y arreglos domésticos: Gastos cotidianos que terminaron financiados y luego dejaron de pagarse.
La edad agrava el cuadro. Entre los deudores de 15 a 29 años, el 24% tiene al menos una línea de crédito en situación 5. La proporción disminuye a medida que aumenta la edad y llega al 9,8% entre las personas de 75 años o más. Además, la cantidad de jóvenes catalogados como “irrecuperables” creció un 87% en apenas un año.

La evolución por género muestra dos movimientos distintos. En el último año, la cantidad de mujeres con deudas “irrecuperables” creció un 93,6%, frente al 84,8% registrado entre los varones. En términos absolutos, se incorporaron 845.000 deudoras y 832.000 deudores a la situación 5. Sin embargo, la incidencia sigue siendo mayor entre los hombres: el 18,1% tiene al menos una obligación con más de un año de atraso, contra el 16,4% de las mujeres.
El salto de la morosidad coincide con una pérdida sostenida de la capacidad de pago, según el dossier. El salario privado registrado se encuentra un 5,3% por debajo de los niveles reales de 2023, mientras que el público acumula una caída del 21%. Al descontar gastos fijos como servicios y transporte, el ingreso disponible de los trabajadores privados retrocedió un 9,7%. En ese escenario, deudas relativamente pequeñas, contraídas para cubrir consumos cotidianos, terminaron acumulando más de un año sin pagarse y engrosando la categoría más riesgosa del sistema financiero.



