Los números de septiembre pintan un escenario complejo para la industria argentina. El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró una caída de 4.5% interanual, erosionando el crecimiento acumulado de los primeros nueve meses del año hasta dejarlo en apenas 0.6% comparado con el mismo período de 2024. Es el tercer retroceso consecutivo en términos interanuales, una señal que confirma las dificultades que atraviesa el sector manufacturero en esta segunda mitad del año.
Luces y sombras en el panorama sectorial
Sin embargo, el panorama no es uniforme. En septiembre, la refinación de petróleo y la producción de alimentos y bebidas lograron destacarse como los sectores con mejor desempeño, actuando como amortiguadores en medio de una tendencia generalizada a la baja. Pero incluso estas excepciones no pudieron evitar que dos ramas que habían mostrado dinamismo en la primera parte del año comenzaran a mostrar signos de debilitamiento en la comparación interanual.
El sector de minerales no metálicos ilustra perfectamente esta dualidad.
Los despachos de cemento registraron un ligero avance impulsado por las ventas a granel, pero este crecimiento apenas logró moderar la caída del conjunto del sector, arrastrado hacia abajo por el retroceso en otros insumos de construcción. Es una fotografía en miniatura de lo que ocurre en toda la industria: focos de resistencia en un contexto de contracción generalizada.
La rama automotriz, por su parte, completó un trimestre entero de caídas interanuales. En septiembre, la contracción en la producción de automóviles se combinó con un avance en la fabricación de utilitarios, pero el saldo neto siguió siendo negativo.
La debilidad que ha mostrado la rama en los meses recientes responde al cese de la producción de modelos y la reconversión de las líneas de producción, explican desde FIEL, señalando un proceso de reestructuración que impacta temporalmente en los volúmenes.
Los sectores más golpeados
En la metalmecánica, las caídas se extendieron prácticamente sin excepciones, con algunos respiros únicamente en plantas dedicadas a maquinaria agrícola y autopartes. Pero fue el sector de químicos y plásticos el que registró la contracción más pronunciada en septiembre. La combinación resultó letal: un freno en las actividades de químicos básicos, una baja en la producción de jabones y detergentes, y otra profunda caída en la fabricación de neumáticos configuraron un escenario particularmente adverso para esta rama industrial.
Los datos del tercer trimestre completo confirman esta tendencia descendente. La actividad industrial cayó 3% interanual después de tres trimestres consecutivos de repunte, mientras que en la comparación desestacionalizada con el segundo trimestre se observó un retroceso del 2.7%, encadenando ya tres trimestres de contracción. Entre julio y septiembre, la refinación de petróleo volvió a liderar el ranking de crecimiento, mientras que la producción de alimentos y bebidas y las industrias metálicas básicas redujeron su ritmo de expansión respecto al segundo trimestre.
El balance de los primeros nueve meses
Mirando el acumulado del año, el panorama se vuelve más matizado. En la comparación con los primeros nueve meses de 2024, la producción de minerales no metálicos lidera el ranking de crecimiento con una mejora del 6.5%, seguida por la producción automotriz que muestra un avance de 4.5%. %.
Con un crecimiento superior al promedio, se colocan la producción de alimentos y bebidas que acumula una mejora del 3.2%, seguida de la de las industrias metálicas básicas con un aumento del 2.8%, de la refinación de petróleo con un avance del 2.3% y de la elaboración de insumos textiles con un alza del 0.8%, en cada caso en la comparación con el acumulado entre enero y septiembre del año pasado.
Las restantes ramas de actividad acumulan una caída interanual en los primeros nueve meses del año, comenzando con los despachos de cigarrillos (-1.8%), y siguiendo por la producción metalmecánica (-2.3%), la de papel y celulosa (-5.1%) y la de insumos químicos y plásticos (-7.7%)


