El jefe de Gabinete de la Nación se encuentra acorralado por la Justicia tras revelarse que gastó más de 8 millones de pesos en sábanas de altísima gama durante 2025.
El millonario consumo salió a la luz gracias a una factura que la fiscalía encontró en el teléfono celular del contratista Matías Tabar, actualmente investigado.
El funcionario facturó 8.183.303 pesos en el local Rosen The Store, una compra de ropa blanca que decidió poner a nombre de una persona de su entera confianza para intentar resguardar su propia identidad.
Según el detalle que ya tiene en sus manos el fiscal, la compra incluyó: 3 colchones, almohadas, un edredón y sábanas por un total de $8.183.303 para su nueva casa de fin de semana.
El lujoso gusto del vocero devenido en ministro se canalizó a través de Rosen, una conocida empresa de origen chileno que se dedica a comercializar sábanas destinadas exclusivamente a las suites presidenciales de los hoteles de lujo en todo el continente.
Los productos de esta firma van desde los 200 hilos tradicionales hasta líneas premium que alcanzan los 400 y 600 hilos de puro satén o selecto algodón egipcio.
Estas sábanas son prácticamente indestructibles y no se arrugan. En el mercado son consideradas ya no como un producto para descansar sino como el pasaje de entrada a un estado de hibernación, una especie de Nirvana en posición horizontal.
Quién es la secretaria involucrada en toda la maniobra
El entonces vocero no los compró a su nombre, sino que mandó a su secretaria privada Gisela Kocsis, designada en la Casa de Gobierno en 2011 y empleada directa de Adorni.
Este es otro de los gastos del hoy jefe de Gabinete que investiga el fiscal Gerardo Pollicita en la causa de enriquecimiento ilícito.
Lejos de cumplir funciones puramente administrativas, Kocsis opera como un engranaje de extrema confianza en la comitiva oficial. Es, de hecho, quien se encarga de recibir y acompañar en Casa Rosada a las visitas más sensibles de la Jefatura de Gabinete. En sus registros de asistencia figuran nombres clave de la trastienda patrimonial del funcionario, como la escribana Adriana Mónica Nechevenko y Pablo Martín Feijóo, hijo de la prestamista Beatriz Viegas, una de las jubiladas que le vendió el polémico departamento en Caballito al actual Jefe de Gabinete.
El fiscal Pollicita intenta determinar si el entorno laboral del Jefe de Gabinete fue utilizado como una estructura de “colaboradores” para canalizar consumos y refacciones que el matrimonio Adorni-Angeletti no podía justificar en sus declaraciones de bienes. La sospecha cobra fuerza al analizar las otras medidas dictadas por la fiscalía, orientadas al acondicionamiento de las propiedades familiares.