A principios de julio, el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo intentó desdramatizar el atraso cambiario con una frase que hoy parece anticipar la crisis. “Comprá, campeón”, respondió ante una pregunta sobre la cotización del dólar. Aquella expresión, en tono de confianza, terminó simbolizando una política que defendió el tipo de cambio bajo mientras las reservas del Banco Central se agotaban.
Los datos oficiales y las estimaciones privadas confirman que la fuga de capitales alcanzó niveles no vistos desde 2001. Según el economista Robin Brooks, del Brookings Institute y ex estratega de monedas de Goldman Sachs, la formación de activos externos en septiembre superó incluso los picos de agosto de 2019, cuando el gobierno de Mauricio Macri reinstauró el cepo cambiario tras las PASO.
Brooks explicó que mantener el peso sobrevaluado “ayudó a Milei en las encuestas, pero le generó un costo enorme a la Argentina”. El analista aseguró que la reciente salida de fondos fue “la mayor que tuvo la Argentina en más de 20 años” y advirtió que “la historia demuestra que las fugas de capitales nunca se revierten”. Según su análisis, la decisión de sostener el dólar fijo “alimentó la incertidumbre” y empujó a muchas familias a “convertir sus ahorros en moneda dura”.
Para Brooks, el error de política económica no fue menor. “El peso estaba artificialmente sobrevaluado. Si se hubiera permitido flotar la moneda, el mercado habría equilibrado la oferta y la demanda sin necesidad de quemar reservas”, señaló. El economista subrayó que la política cambiaria buscó “ganar tiempo político” antes de las elecciones, pero dejó a la economía “expuesta a un drenaje masivo de divisas” del que no será fácil recuperarse, aseguró para el medio Infobae.
En los próximos días, el Banco Central publicará los datos de octubre, y los analistas esperan una nueva marca histórica. La cifra consolidaría a 2025 como el año con mayor fuga de capitales desde la crisis de 2001, en un contexto de dólar oficial rezagado y presión sobre las reservas.
Hace una semana, el ex presidente del BCRA Miguel Ángel Pesce también advirtió por la magnitud del fenómeno. En diálogo con Splendid AM 990, estimó que hasta septiembre salieron unos 23.000 millones de dólares y que octubre habría cerrado con un monto similar. Señaló que “la balanza comercial no alcanza ni para cubrir las operaciones regulares” y mencionó como factores adicionales los viajes al exterior, las compras en plataformas como Temu y Shein, y la falta de avances en infraestructura energética.
Para los analistas, la combinación de atraso cambiario, cepo parcial y expectativas electorales generó un escenario conocido: un tipo de cambio retrasado, reservas en caída y un mercado que vuelve a refugiarse en el dólar. La frase de Caputo quedó como símbolo de una política que priorizó la confianza en el corto plazo y terminó amplificando una fuga de divisas que marcará el año.