Un informe publicado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) cuestionó la metodología utilizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) para calcular la inflación y estimó que, con otra ponderación del algunos rubros “sensibles”, el resultado acumulado desde la asunción de Javier Milei sería casi 40 puntos porcentuales más alto que el dato oficial.
El documento no señala errores técnicos ni manipulación de cifras, sino un problema más estructural: medir con canastas y pesos de consumo desactualizados.
El eje central del informe está puesto en la medición de la inflación, donde según el informe, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que publica el INDEC se construye a partir de una canasta de consumo y una estructura de ponderadores que no reflejan los hábitos actuales de los hogares argentinos.
En términos simples, para medir la inflación el INDEC define qué bienes y servicios consume un hogar promedio y cuánto pesa cada rubro en el gasto total. El problema, señala el CEPA, es que esos ponderadores se basan en encuestas de gasto realizadas en 2004/2005, con ajustes parciales posteriores, lo que da lugar a una canasta “híbrida”: precios actuales aplicados sobre patrones de consumo antiguos.
En los últimos años, y especialmente desde fines de 2023, los aumentos más fuertes se concentraron en servicios públicos, transporte, energía y comunicaciones, rubros que hoy ocupan una porción mucho mayor del gasto familiar que hace dos décadas.
Al tener poco peso estadístico en el IPC, que se traduce en inflación a través de la variación mensual, esos aumentos impactan menos en el índice general.
El centro de economía muestra que, si se aplicaran los ponderadores surgidos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/2018 —que asignan mayor peso a servicios y transporte— la inflación acumulada entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 habría sido del 288,2%, frente al 249,5% informado oficialmente. La diferencia alcanza los 38,7 puntos porcentuales.
El informe aclara que esta brecha no implica que todos los meses la inflación esté subestimada, sino que el efecto se concentra en meses puntuales, como febrero y abril de 2024, cuando los fuertes aumentos tarifarios no fueron plenamente captados por el índice.
Pobreza: una canasta que no refleja el peso actual de los servicios
El segundo gran cuestionamiento del informe se refiere a la medición de la pobreza en el que señalan que, la Canasta Básica Total (CBT) —que define la línea de pobreza— se construye a partir de una relación entre gasto en alimentos y gasto no alimentario que subestima el peso actual de los servicios.
Hoy, según los cálculos oficiales, la Canasta Básica Alimentaria representa alrededor del 45% del gasto total considerado para medir pobreza. Para el centro de estudios, este porcentaje no se condice con los patrones de consumo actuales, donde los servicios y el transporte absorbieron una porción creciente del ingreso, especialmente tras los aumentos tarifarios.
A esto se suma otro factor: los cambios introducidos en la Encuesta Permanente mejoraron la captación estadística de ingresos no laborales, como programas sociales y transferencias. Si bien esto corrige subregistros previos, no implica necesariamente una mejora real en el bienestar, sino una mejora en la medición.
El resultado combinado, advierte el documento, es que más hogares quedan estadísticamente por encima de la línea de pobreza, aun cuando sus condiciones materiales no hayan mejorado en la misma proporción.
Salarios no registrados: mejoras estadísticas que distorsionan la comparación
Otro punto sensible es la evolución de los salarios no registrados. Según los datos del INDEC, este segmento habría mostrado una mejora real significativa desde fines de 2023. Sin embargo, el CEPA advierte que ese resultado está fuertemente influido por la incorporación de nuevas preguntas en la EPH que permiten captar ingresos que antes no se registraban.
De este modo, parte de la mejora observada no responde a aumentos salariales genuinos, sino a una medición más amplia de ingresos complementarios. Esto genera, según el informe, un desacople con otros indicadores salariales y afecta tanto el análisis del mercado laboral como la estimación de la pobreza.
Actividad económica: crecimiento explicado por factores no productivos
Finalmente, el informe cuestiona la lectura de la actividad económica a partir del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) y sostiene que parte del crecimiento observado en algunos períodos se explica por el peso de la intermediación financiera y de los impuestos netos de subsidios, más que por una recuperación generalizada de los sectores productivos.
El trabajo muestra que, si se excluyen esos componentes, el nivel de actividad a septiembre de 2025 se ubicaría prácticamente en valores similares a los de noviembre de 2023, relativizando la idea de una recuperación sólida
Ante esto y a partir del arranque de este año, el Indec aplicará una actualización de la metodología, cálculos, ponderadores y relevamientos del índice de precios al consumidor (IPC). En el organismo que conduce Marco Lavagna ratificaron la decisión anunciada en un documento publicado en septiembre del año pasado y adelantaron algunos cambios que tendrá el nuevo IPC. Antes, claro está, publicarán el último informe sobre precios de 2025: será el 13 de enero.