“Quedarse sin dólares es el problema de toda la historia argentina”, señaló Marcelo Capello durante su exposición en la Universidad Católica de Salta ante empresarios y PyMes. El economista, vicepresidente del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, aseguró que el país podría romper ese ciclo si logra consolidar dos motores: la energía y la minería, en ese orden.
Capello explicó que el ingreso de divisas atraviesa una etapa de transición. Durante 2025, ya en su tramo final, las fuentes de financiamiento provinieron principalmente de blanqueos, uso de reservas del Banco Central, asistencia del FMI y atesoramiento privado. En octubre se concretó un hecho inédito: el acuerdo bilateral para la venta de dólares entre Estados Unidos y Argentina, una herramienta que, según el economista, demostró funcionar y podría seguir utilizándose durante los primeros meses de 2026, hasta que la baja del riesgo país se traduzca en financiamiento externo más accesible y sostenible. A partir de 2027, anticipó, comenzaría la exportación de gas natural licuado (GNL) y el ingreso de capitales productivos vinculados al desarrollo energético, consolidando así el nuevo ciclo exportador.
A pesar del tono optimista, Capello puso un freno a la euforia:
“No es equilibrio fiscal y diez más, advirtió. El país necesita políticas que conviertan crecimiento en desarrollo.”
El economista explicó que una inflación baja y el orden de las cuentas públicas no bastan para sostener a todos los sectores de la economía. Si el impulso recae sólo sobre las actividades más capitalizadas, como la energía y la minería, el costo lo pagará la industria, con menor empleo y pérdida de competitividad.
Proyección del IERAL: el nuevo mapa exportador hacia 2030
Región / Sector 2024 (participación actual) 2030 (proyección IERAL) Región Pampeana 73% 47% Patagonia 14% 43% NOA 7% 8%
“Energía y minería podrían aportar al país lo mismo que el agro. Sería como tener dos agros”, sintetizó. El salto exportador proyectado no solo implicaría una mayor entrada de dólares, sino también una reconfiguración territorial profunda, con el eje del desarrollo desplazándose del centro hacia el sur y el norte del país.
Capello aclaró que, si bien el NOA no mostrará un incremento porcentual demasiado significativo, en términos nominales el impacto será considerable para la economía regional, con más producción y empleo indirecto vinculados a energía y minería.
Los negociables de Milei
Además del panorama económico, Capello analizó las cartas políticas que el Gobierno nacional está jugando para garantizar apoyo a su programa de reformas. A través de Diego Santilli, el Ejecutivo busca reabrir el diálogo con los gobernadores ofreciendo recursos en tres frentes:
- Obra pública, un recorte que “no se puede sostener”, según el economista, pero que a cambio, las provincias tendrían bajara la presión tributaria como ingresos brutos o sellos.
- Cajas jubilatorias provinciales, donde prevé fallos favorables de la Corte que obligarán a la Nación a girar fondos, y ante una batalla perdida desde el gobierno tendrían que ceder.
Capello describió este esquema como una “regla de supervivencia política”, ceder hoy los recursos que la Justicia probablemente obligará a transferir mañana. A cambio, las provincias deberían hacerse cargo de parte del mantenimiento de infraestructura, financiado con nuevos tributos sobre los combustibles.
El vicepresidente del IERAL proyectó que el financiamiento internacional se consolidará recién hacia fin de año, pero que los resultados visibles llegarán en 2030, cuando la expansión energética y minera empiece a generar divisas sostenibles.
“Si el país logra aprovechar esta oportunidad sin descuidar al empleo y la industria, podríamos entrar en una etapa inédita de estabilidad externa”, concluyó.