Julio Fazio, presidente de Cerámica Salteña y vicepresidente de la Unión Industrial de Salta, en el marco del conversatorio “Experiencias que transforman pymes” impulsado en Salta por la Fundación Mediterránea, definió a su sector como “uno de los que perdió” en el recorte de obra pública llevado a cabo por el Gobierno nacional. Aún así, se mostró optimista al afirmar que analizan exportar a Chile.
Por otro lado, enfatizó que la industria no tiene por qué ser un sector perdedor si las reformas que planean desde Casa Rosada (laboral e impositiva) garantizan, cuanto menos, que el entramado productivo pueda sostenerse, aunque se resigne crecimiento. “La Argentina cara en dólares deja a mucha gente fuera del sistema”, dijo.
También señaló que están acostumbrados, y cada vez ocurre más, “hacer mucho con poco”. Aclaró, además, que no es lo mismo productividad que competitividad. Hizo una autocrítica ante el auditorio , donde también se encontraban referentes del turismo y la construcción, y subrayó que la tarea de todos los sectores debería ser producir bienes y servicios capaces de competir con los de “afuera”. Agregó que, a su entender, cuanto más rápido se traduzca la caída del riesgo país en créditos, más ágilmente los sectores empezarían a ser competitivos.

En cuanto a las oportunidades en medio de la crisis, cree que en la reacción de los sectores productivos se observa un cambio generacional, donde la flexibilidad de “los de ahora” es lo que prima. “Antes la competencia de los distintos rubros era mucho más áspera”, aseguró, y continuó: “Ahora es todo más colaborativo, desde la cerámica colaboramos con otros sectores para favorecer el comercio de ambos”. Aunque lamentó que, para mantenerse competitivo, muchas veces solo pueden bajar precios.
Cerámica salteña a Chile
“En el primer semestre del año que viene podríamos poner nuestro material allá”, señaló con expectativas Julio Fazio al referirse a la exportación de la empresa a Chile, dado el mercado receptivo que tiene el país vecino, con sectores productivos muy poco desarrollados.
De todas maneras, el presidente de Cerámica Salteña se mostró cauto con la inversión, porque Salta no es una región geográficamente favorable: el grueso de la demanda está en Santiago y, ante eso, provincias de Cuyo como Mendoza se encuentran en ventaja. Señaló que los costos de logística y de exportación de la Argentina son muy altos. Al ser consultado por Gente de Salta, Fazio respondió que solo les queda resolver temas logísticos y que ya el próximo semestre podría desembarcar material de la empresa en suelo chileno.
“Mantener el dólar barato es una medida netamente electoral”, indicó, y sostuvo que esa regla del sistema económico argentino también encarece la posibilidad de exportar.
Los grises de la reforma laboral
“Me gustaría que nos llamen también a nosotros para hablar de reforma laboral”, mencionó Fazio, haciendo referencia a que los cambios estructurales que planea el Gobierno no llegan a ser discutidos por las cámaras empresariales; ni siquiera se los convoca a la mesa de debate. En diálogo con Gente de Salta fue contundente respecto de “los sí y los no” de la reforma en el mercado de trabajo: “No tocarle los derechos a los trabajadores”, aclaró, porque son los mismos trabajadores que, con su poder adquisitivo, pueden reactivar el consumo. Considera que lo más cuestionable del mercado laboral actual son los convenios redactados hace 50 años y la cantidad de litigios laborales. También agregó que hay un costo laboral que muchas veces excede lo que le llega al bolsillo al trabajador. Mencionó que hay muchas cajas que, si se pudieran direccionar a las manos de los trabajadores, se reinvertirían en la economía diaria y pidió analizar actualmente adónde va ese dinero.
“Nosotros necesitamos que el trabajador tenga capacidad de consumo, eso es fundamental para la economía argentina”, dijo.
La indemnización en cuotas
El titular de Cerámica Salteña apuntó contra los pasivos laborales de las empresas argentinas y los denominó como un “problema”. Señaló que en la empresa hay alrededor de 190 empleados y que, por el solo hecho de estar allí, ya representan un pasivo riesgoso. Explicó que si, en el peor de los casos, Cerámica Salteña tuviera que cerrar, la indemnización del total de los trabajadores sería una carga muy difícil de afrontar; y el solo hecho de que exista esa posibilidad le quita valor a las compañías. Por eso, sostuvo, el desafío está en “encontrarle la vuelta” y generar previsión para ese pasivo laboral.
El modelo UOCRA
Fazio ve como ejemplo el sistema que emplea la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), que contempla un fondo de desempleo: los empresarios todos los meses pagan el sueldo y, además, un fondo de cese laboral. Explicó que el caso de UOCRA funciona porque el lapso del contrato laboral coincide con la duración de una obra. También señaló que el planteo que viene desde los sectores laborales es que esto generaría flexibilidad y facilidad para despedir, pero la flexibilidad no tiene que ser “mala palabra” e incluso ve ventajas para el empleado si se llegara a aplicar, por ejemplo, para poder moverse de empresa a empresa ante una mejor oferta.

Sin embargo, no son todas flores para la UOCRA: el mayor problema que tiene el fondo de desempleo es que no se actualiza. Es decir, si existe un fondo de hace 10 años y un empleado quiere hacer uso de él, sus recursos quedan totalmente licuados por la inflación y la devaluación. Aún así, Fazio entiende que, si bien es un problema serio, podría resolverse tan fácil como colocar esos recursos en un instrumento de rendimiento, como un plazo fijo. Hoy la realidad es que el fondo de cese del sindicato que representa a los trabajadores de la construcción en Argentina no terminaría de funcionar en otros rubros, donde los fondos se conforman a largo plazo por la duración de los contratos y la antigüedad de los empleados.

