La relación comercial entre Aguas Blancas y Bermejo volvió a tensarse en las últimas semanas a partir de denuncias de comerciantes argentinos por nuevas restricciones del lado boliviano. Los reclamos apuntan a límites de valor, controles selectivos y disposiciones que, aseguran, afectan de manera directa el intercambio cotidiano en la frontera.
Ante este escenario, un grupo de comerciantes presentó una nota formal dirigida al alcalde de Bermejo, Irineo Flores, en la que solicitan una reunión urgente para abordar lo que consideran medidas arbitrarias. En el escrito advierten que, en los últimos meses, se intensificaron las restricciones al paso de mercadería y se establecieron topes que perjudican el abastecimiento y el sustento de cientos de familias.
En la carta, los comerciantes también remarcan que este tipo de limitaciones no se aplican con la misma rigurosidad en otras fronteras bolivianas, lo que interpretan como un trato desigual. En ese sentido, plantean la necesidad de “establecer un convenio claro, equitativo y sostenible que permita el abastecimiento entre ambos, preserve el trabajo de ambas poblaciones y garantice un tránsito comercial ordenado, transparente y sin arbitrariedades”.
El reclamo fue acompañado por un fuerte posicionamiento del interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, quien cuestionó con dureza a las autoridades de Bermejo.
“Las autoridades de Bermejo NO están a la altura de su nuevo presidente”, afirmó, y sostuvo que “toman represalias en contra de los comerciantes argentinos ahora que nos favorece el cambio”.
Zigarán advirtió además que, de no modificarse la situación, impulsará medidas más estrictas desde el Estado argentino. “Si la semana que viene no cambian de actitud, voy a pedir a las autoridades nacionales que apliquen la normativa vigente y todo el mundo deberá pasar por migraciones y aduanas”, señaló. Luego reforzó su postura con una advertencia directa al afirmar que no permitirán “extorsiones” en la frontera.
Uno de los puntos más sensibles del conflicto fue expuesto por el concejal de Aguas Blancas, Fabián Gutiérrez, quien denunció que desde el lado boliviano se pretende aplicar un cupo de hasta 300 dólares por persona y por mes para el paso de mercadería.
“Quieren imponer un monto fijo que limita gravemente la actividad comercial local”, sostuvo el edil.
Gutiérrez anunció además que presentará un proyecto de Resolución en el Concejo Deliberante para eliminar los Controles Integrados, lo que implicaría el retiro de Aduana y Migraciones de Bolivia del territorio argentino. Ambas entidades operan en Aguas Blancas en el marco de un acuerdo bilateral firmado en 1998.
Según explicó el concejal, la iniciativa surge a pedido de vecinos y comerciantes que se sienten afectados por disposiciones tomadas por autoridades bolivianas dentro de Argentina. Entre ellas mencionó la imposición de horarios para los trabajadores carreros, que solo pueden transportar mercadería comestible hasta las 13 horas, y el límite a la salida de productos desde Argentina hacia Bolivia.
Gutiérrez también cuestionó que la Aduana boliviana impida el ingreso de taxis argentinos hasta el puente internacional, lo que obliga a los ciudadanos a recorrer aproximadamente un kilómetro y medio a pie luego de pasar el control integrado.
El propio Zigarán respaldó el planteo y profundizó la denuncia sobre el cupo económico. “Imponen horarios para pasar mercadería que los bolivianos compran legalmente en Argentina" y profundizó su análisis sobre la dependencia del sector comercial en un sentido bilateral.
"Si nosotros hacemos lo mismo, en Bermejo no venden ni una aguja”, afirmó.
Mientras tanto los vendedores argentinos esperan respuestas desde Bermejo y una reacción de su alcalde Irineo Flores, en favor de liberar el comercio ante las recientes acusaciones
El cruce de acusaciones profundizó la tensión en una zona donde el comercio fronterizo es un “eje central” de la economía local, una actividad histórica en la frontera y de la cual se benefician argentinos y bolivianos que desde varios sectores de ambos países que acuden al “tour comercial”. Mientras comerciantes y autoridades de Aguas Blancas reclaman reglas claras y trato equitativo, desde Bermejo defienden los controles y descartan irregularidades.
Sin una instancia de diálogo formal a la vista, el conflicto sigue abierto en la frontera norte, donde cada restricción impacta de manera inmediata en la vida cotidiana de ambas poblaciones.