El Banco Mundial apuesta por el “oro rojo” de un megaproyecto minero en Salta y le abre las puertas al financiamiento global

El creciente protagonismo del mineral en la economía global responde a una combinación de factores de demanda y escasez en el mercado internacional. En la última década, su cotización mostró un recorrido que refleja una mejora de precios, sino un cambio en su rol dentro del sistema productivo.

Por Redacción Gente de Salta

Láminas de cobre. — web.

La Corporación Financiera Internacional (IFC por sus siglas en ingles), brazo financiero del Banco Mundial, selló un acuerdo con la minera First Quantum que apunta a garantizar un sello con estándares internacionales y ambientales, que traerían más inversiones al proyecto ubicado en la puna salteña, a 230 km de la capital: Taca-taca, uno de los yacimientos de cobre, sin explotar, más grandes del mundo.

Taca-taca, según First Quantum -la firma con los derechos de operación-, estima una inversión de US$5250 millones para poder procesar 40 millones de toneladas anuales en su primera fase, pero conforme a las proyecciones de la empresa, una vez operativo, el proyecto producirá 291.000 toneladas de cobre por año durante su primera década, de los 35 años de vida útil estimados.

Taca-Taca.

Según los comunicados de la misma firma y el Gobierno provincial, la mina, que además de cobre apunta a extraer molibdeno y oro, requeriría 4.000 puestos de trabajo en la fase de construcción y luego 2.000 personas en cuanto a empleo directo e indirecto en su fase operativa, además de un efecto cadena con los proveedores locales.

Proyecciones: el mundo demandará más cobre del disponible

El creciente protagonismo del cobre en la economía global responde a una combinación de factores de demanda y escasez en el mercado internacional. En la última década, su cotización pasó de niveles cercanos a los US$ 2,5 por libra a ubicarse por encima de los US$ 4, en un recorrido que refleja no solo una mejora de precios, sino un cambio en su rol dentro del sistema productivo. 

A esto se suman proyecciones de entidades como JPMorgan Chase, que ubican su valor de largo plazo en torno a los US$ 5,50 por libra, en un escenario donde la demanda supera cada vez más a la oferta.

Yacimientos cupríferos.

Informes del sector anticipan déficits crecientes de cobre hacia 2030 y 2035, impulsados por años de subinversión, mayores plazos para desarrollar nuevos proyectos —que ya superan los 15 años— y costos cada vez más elevados. En paralelo, la demanda global se expande sostenidamente, traccionada por la electrificación, las energías renovables, los vehículos eléctricos y el desarrollo de infraestructura digital, que requieren grandes volúmenes de este metal para su funcionamiento.

En ese contexto, el cobre dejó de ser solo un insumo industrial para consolidarse como un recurso estratégico, con un papel central en la transición energética y en las tecnologías que sostendrán el crecimiento económico en las próximas décadas. De allí el interés por el yacimiento cuprífero de Salta.

Desde IFC, su gerente para Argentina, Manuela Adl, señaló que el acuerdo busca “alinear las grandes inversiones con estándares internacionales” y acompañar el desarrollo del sector minero con impacto en empleo y cadenas de valor. Además, destacó que la alianza funciona como “una señal para el mercado” sobre el potencial de la minería sostenible para atraer inversión extranjera.

Por su parte, el CEO de First Quantum Minerals, Tristan Pascall, remarcó que Taca Taca, proyecto que prepara su solicitud de ingreso al RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) es “uno de los principales yacimientos de cobre sin desarrollar del mundo” y que el respaldo de IFC valida tanto el proyecto como a Argentina como destino de inversión minera.

En ese contexto, el país concentra la cuarta mayor reserva de cobre y la tercera de litio a nivel global, dos minerales clave para la transición energética y las nuevas cadenas de suministro.