“Trabajador independiente”, “monotributista”, “feriante”, “remisero” e incluso trabajos vinculados al rebusque y las “changas” son algunas de las formas laborales que crecieron con fuerza entre las personas mayores de 65 años en la provincia. Bajo la denominación de Cuenta Propia, un informe privado al que accedió Gente de Salta arrojó datos poco alentadores: el registro de los salteños que todavía trabajan en edad jubilatoria aumentó un 36,3%.

La evolución, que corresponde al período comprendido entre 2016 y 2025, ubicó a Salta dentro de las 12 regiones estudiadas con mayor salto en el empleo de personas de la edad mencionada y por encima del promedio nacional. Sin embargo, además de no tener una relación laboral de dependencia —cuyo factor más evidente es la inestabilidad—, otro de los datos considerados por el estudio de la consultora Politikon Chaco también expone la precariedad de la situación y son los rubros elegidos.
En términos absolutos, el aglomerado urbano Gran Salta pasó de 6.923 trabajadores mayores de 65 años en 2016 a 9.437 en 2025, un incremento del 36,3% en menos de una década. Aunque los datos corresponden específicamente al área relevada —que reúne los principales núcleos urbanos del departamento Capital y alrededores, pero no al total de la provincia—, el porcentaje permite dimensionar una tendencia que también sirve como referencia sobre la evolución del fenómeno en toda la población salteña.
El documento, elaborado en base a microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares, sostiene que el crecimiento del empleo en adultos mayores no responde únicamente a decisiones personales o a una extensión voluntaria de la vida laboral, sino, por el contrario, el análisis advierte sobre una creciente necesidad de generar ingresos adicionales en un contexto donde las jubilaciones perdieron capacidad de compra y muchas personas deben continuar trabajando para sostener gastos cotidianos.
En paralelo, el informe también detectó un cambio en la forma de inserción laboral de este grupo etario. Mientras disminuyó el peso de posiciones más estables o vinculadas a relaciones de dependencia, crecieron modalidades asociadas al trabajo independiente, actividades de baja escala y esquemas laborales considerablemente más inestables.
Los trabajos más elegidos por los +65
El dato más revelador del informe aparece al analizar las actividades donde se concentra el crecimiento del empleo entre adultos mayores. Según el relevamiento, buena parte de los trabajadores de 65 o más a nivel nacional continúa activa en rubros vinculados al esfuerzo físico, pequeños comercios y tareas independientes de baja escala, exponiendo así la fragilidad económica detrás del fenómeno.
- Construcción — 12,7%

- Comercio alimentos/bebidas — 11,3%

- Jurídicas/contables — 7,8%

- Comercio minorista — 6,9%

- Transporte — 3,9%

Pero además del peso actual de esas actividades, el informe también detectó cuáles fueron los rubros que más crecieron en menos de diez años entre las personas mayores de 65 años que continúan trabajando:
- Actividades jurídicas y contables: +280,5%
- Comercio de materias primas agropecuarias: +218,2%
- Servicios de comidas y bebidas: +198,1%
- Venta de alimentos, bebidas y tabaco: +167,2%
- Actividades de salud humana: +126%
- Transporte de pasajeros: +90,6%
- Construcción: +74,6%

Actualmente, la jubilación mínima en Argentina se ubica en $393.174 y alcanza los $463.174 con el bono extraordinario otorgado por ANSES, un ingreso que alcanzó a unos 5,4 millones de jubilados hasta finales del 2025 y que para muchos adultos mayores ya no cubre el costo de vida, obligándolos a continuar dentro del mercado laboral incluso después de alcanzar la edad jubilatoria.
Más allá de los números, el informe deja entrever un cambio cada vez más visible también en Salta: la jubilación dejó de representar, para muchas personas, una salida definitiva del trabajo. Por el contrario, miles de adultos mayores continúan activos en actividades independientes, muchas veces atravesadas por la inestabilidad, la informalidad o el desgaste físico.
En menos de una década, el trabajo después de los 65 años dejó de ser excepcional para convertirse en una postal cada vez más habitual en la provincia y el país.