SanCor quedó atrapada entre quienes reclaman deudas en su quiebra y quienes miran de cerca la posibilidad de quedarse con parte de la histórica láctea. Ahí aparece Gustavo Scaglione, empresario de medios y dueño de Canal 11 de Salta, quien pidió frenar la venta judicial de las plantas y marcas de la compañía.
El planteo fue realizado a través de Fidulac S.A., sociedad que preside Scaglione y que reclama créditos en el expediente de quiebra. La presentación apunta contra la resolución del juez Marcelo Gelcich, que el 11 de junio aprobó el pliego de bases y condiciones para avanzar con la licitación pública de los activos de SanCor, que entre sus marcas tiene Mendicrim, Quesabores, Tolem, San Regim, Santa Brígida y Chelita.
La venta fue organizada en siete lotes: seis plantas industriales y un paquete separado de marcas y activos intangibles. El precio base total fue fijado en 52,1 millones de dólares, aunque el dato que explica buena parte de la discusión es otro: la marca y sus submarcas fueron valuadas casi al mismo nivel que toda la estructura industrial.
De acuerdo a información difundida por El Cronista, Fidulac presentó un recurso de revocatoria con nulidad para dejar sin efecto el pliego y suspender el proceso. La sociedad sostiene que, si la licitación avanza bajo el esquema actual, “podría generar consecuencias difíciles de revertir y afectar el valor de los bienes que integran la quiebra”.
La discusión no pasa únicamente por cuánto vale SanCor, sino por cómo se la intenta vender. Para Scaglione, separar las plantas de las marcas puede reducir el atractivo de los activos, porque una fábrica sin el respaldo comercial del nombre SanCor no tiene el mismo peso que una unidad productiva asociada a una marca histórica.
Las seis plantas industriales fueron valuadas en 27,4 millones de dólares, mientras que el paquete de marcas y activos intangibles quedó en 24,7 millones. En otras palabras, el nombre SanCor todavía vale casi tanto como todas sus fábricas juntas.
Dentro del paquete marcario, la marca principal SanCor fue tasada en 18,7 millones de dólares. A eso se suman otras submarcas asociadas, entre ellas Mendicrim, Quesabores, Tolem, San Regim, Santa Brígida y Chelita, que completan el valor asignado a los activos intangibles.
Entre las plantas, la de mayor valor es Devoto, con una base de 7 millones de dólares. Le siguen Gálvez, con 5,5 millones, y La Carlota y Balnearia, con 5 millones cada una. San Guillermo fue fijada en 2,5 millones y Sunchales, la sede histórica de la cooperativa, quedó en 2,4 millones.
Ese último precio también quedó bajo la lupa. La planta de Sunchales había sido valuada originalmente en 3 millones de dólares, pero el pliego redujo su valor un 20% después de un incendio ocurrido el 7 de junio en el sector de elaboración y fraccionado de leches UAT. Según el expediente, la rebaja se aplicó sin perjuicio de las pericias en curso.
La Nación amplió que Scaglione también cuestionó esa reducción. Según lo difundido, el empresario sostuvo que no surge de la resolución un informe técnico específico que justifique con precisión la baja aplicada sobre una de las instalaciones más simbólicas de la cooperativa.
El reclamo también apunta al acceso a la información. El pliego prevé un Data Room con documentación sobre plantas, inventarios, valuaciones, marcas, contratos y antecedentes económicos, pero para acceder se exige comprar el pliego, acreditar personería y firmar un acuerdo de confidencialidad.
Para Fidulac, ese esquema habría limitado el control de los acreedores sobre las tasaciones utilizadas para fijar los valores base. También objetó, según las publicaciones nacionales, aspectos vinculados al Comité de Acreedores, al funcionamiento de la sindicatura plural y al avance de la licitación cuando todavía se discute la composición definitiva del pasivo.
La intervención de Scaglione suma un ingrediente particular porque no se trata de un actor ajeno a la historia reciente de SanCor. Fidulac ya había estado vinculada al intento de salvataje de la cooperativa mediante el fideicomiso SanCor Capital, una iniciativa que buscó inyectar fondos y reordenar la administración de la empresa antes de que el deterioro terminara en quiebra.
Aquel proyecto reunió, entre otros, a Scaglione, Marcelo Figueiras, Leandro Salvatierra, Jorge Estévez y José Urtubey, hermano del exgobernador de Salta. La apuesta no prosperó y SanCor terminó entrando en concurso preventivo en febrero de 2025.
En ese momento, el expediente todavía buscaba evitar la quiebra. El juzgado abrió el concurso, ordenó verificar créditos y clasificó el caso como un gran concurso por la magnitud del proceso. Pero el intento de recomposición no llegó a destino: en abril de 2026, la propia cooperativa terminó pidiendo su quiebra.
Desde entonces, el expediente cambió de lógica. Ya no se trata de salvar SanCor mediante un acuerdo con acreedores, sino de vender activos para recuperar valor. La Justicia dispuso la continuidad transitoria de la explotación y avanzó con el proceso de enajenación de unidades productivas, marcas y otros bienes.
El pliego aprobado por Gelcich permite presentar ofertas por lotes individuales, combinaciones de activos o por la totalidad. También establece que se valorarán especialmente las propuestas integrales que preserven fuentes de trabajo y aseguren continuidad operativa.
Pero esa flexibilidad es, al mismo tiempo, el corazón del cuestionamiento. Para Scaglione, la venta fragmentada puede terminar castigando el valor de una empresa cuyo principal atractivo ya no está sólo en los fierros, sino en la marca que todavía conserva peso en las góndolas.
La pelea recién empieza. Si la Justicia rechaza el planteo, la licitación seguirá su curso y los interesados podrán avanzar sobre plantas, marcas o paquetes combinados. Si el reclamo prospera, el proceso podría frenarse y obligar a revisar la forma en que SanCor fue puesta en venta.
El fondo de la discusión es más simple que el expediente: SanCor puede valer una cosa si se vende en partes y otra si se ofrece como unidad económica. Y Scaglione, que aparece a la vez como acreedor y como interesado en el futuro de la láctea, decidió intervenir justo en esa diferencia.