Voces de Salta y Jujuy

"Hay litio para 50 años más”: el hoy y el mañana según la Cámara Internacional del "oro blanco"

En diálogo con Gente de Salta, referentes de la producción a nivel Latinoamérica y trabajadores del sector esclarecen preguntas frecuentes, analizan la situación actual y comparten su proyección sobre la región.

Por Juan Ancalle

Salar de litio Hombre Muerto, Argentina. — (Posco)

Sebastián Quiñones, director estratégico de desarrollo de la Cámara Internacional del Litio y Energías (CIL Lithium), conversó con Gente de Salta y analizó los distintos modelos de explotación del “triángulo del litio”, la competencia de las baterías de sodio, la influencia de la inversión extranjera y las oportunidades para los países mineros.

Por su parte, referentes locales aportaron su mirada y profundizaron en el impacto ambiental y en la relación con las comunidades originarias vinculadas a la actividad minera.

Según datos oficiales, las exportaciones de litio prevén alcanzar 2.500 millones de dólares este año y para 2035 la cifra podría escalar a 11.341 millones de dólares, de acuerdo con las proyecciones de producción litífera nacional.

Los gastos de capital (CAPEX)  son indispensables para poner en marcha los proyectos; una vez iniciados, los costos bajan y los ingresos aumentan.

En el ámbito local, Salta consolida un crecimiento sostenido, tras realizar su primer envío internacional de carbonato de litio a comienzos de año y avanzar con la firma para construir la segunda planta más grande del mundo.

Ante ese panorama y los recientes cambios institucionales en Bolivia, además del que se concretará en Chile en las próximas semanas, Quiñones evaluó el escenario regional.

Los modelos del triángulo del litio

Lejos de interpretar que existe una competencia directa entre los países productores, Quiñones sostiene que Chile, Argentina y Bolivia deben verse como un mismo cuerpo.

“Uno no suele decir que un brazo se quedó atrás del otro o que una pierna deja atrás a la otra”, comparó.

En su análisis, la región concentra más del 60% de las reservas mundiales de litio, lo que representa una oportunidad excepcional para los tres países.

Sin embargo, señaló que las principales diferencias están marcadas por la trayectoria minera y por los marcos legales que regulan la inversión.

Los vértices y lados del triángulo.

Chile es el país con mayor tradición en minería de litio. Aunque actualmente no registra un volumen significativo de inversiones nuevas, mantiene una producción anual muy superior a la argentina y opera bajo un modelo con fuerte presencia estatal y empresas públicas y mixtas.

Argentina, en cambio, cuenta con un esquema jurídico y económico donde las provincias tienen un rol central, ya que negocian directamente con las compañías mineras locales e internacionales. Esto permitió un crecimiento acelerado en la última década que se traduce en 35 proyectos en marcha, según Sebastián.

Bolivia, pese a tener el salar más grande del mundo, afronta desafíos propios. Según explicó Quiñones, la salmuera de Uyuni posee una concentración más alta de magnesio, lo que complica la obtención de litio de alta pureza.

Además, el país nacionalizó el “oro blanco” en 2008 y priorizó inversiones rusas y chinas que lograron niveles de producción muy inferiores a lo proyectado. Aun así, Quiñones se mostró optimista y señaló que el reciente cambio de gobierno podría atraer capital extranjero y promover innovación tecnológica para mejorar la eficiencia de la extracción.

Del agro exportador al litio exportador

Las críticas históricas al modelo económico impulsado por Julio Argentino Roca suelen apuntar a la dependencia de la demanda externa, la volatilidad de precios internacionales y la falta de industrialización.

Pamela Goicovich (presidente del CIL LITHIUM) y Sebastián Quiñones

Consultado sobre si la región podría repetir ese patrón con el litio, Quiñones consideró que los desafíos son múltiples, pero que la respuesta exige un cambio cultural profundo.

“Pese a las necesidades y dificultades en términos de capital o estabilidad política, la solución parte desde un cambio cultural”, afirmó.

En su visión, la región se acostumbró a ser tomadora de precio y a reaccionar frente a las necesidades externas, cuando en realidad existe una oportunidad para modificar ese rol histórico.

“Debemos estar mejor preparados. Los estados deben buscar soluciones más novedosas. Hablar de más impuestos o menos impuestos es una discusión de hace cien años. Otros países generaron incentivos distintos para atraer talento, investigación y especialistas académicos”, agregó.

Desde esa perspectiva, la estrategia para no perder una oportunidad histórica debería centrarse en crear un ecosistema de inversiones que convoque capital y también recursos humanos calificados, capaces de transferir conocimiento técnico a las industrias locales.

“Las distintas ramas de la minería regional podrían convertirse en referentes mundiales en investigación metalúrgica, aplicación tecnológica y desarrollo de nuevos sistemas de almacenamiento”, planteó.

Baterías de litio vs baterías de sodio

Respecto de la competencia de las baterías de sodio, Quiñones aseguró que, por ahora, el litio mantiene ventajas claras.

“Hay litio por lo menos para cincuenta años más”, pronosticó.

Agregó que las baterías de sodio comenzaron a ganar relevancia por su menor precio, aunque las de litio almacenan más energía, son más livianas y se adaptan mejor a productos que requieren ligereza, como celulares, tablets, computadoras y vehículos eléctricos.

Litio, ambiente y comunidades originarias

Durante la videoconferencia, la Cámara Internacional del Litio y Energías remarcó la importancia de incluir a las comunidades en la toma de decisiones y de impulsar medidas para reducir el impacto ambiental.

Protestas comunales a los proyectos del “oro blanco”

A nivel local, existen reclamos de comunidades originarias que denuncian contaminación o explotación irregular. Para contextualizar, Gente de Salta accedió a un testimonio en off de trabajadores mineros de Salta y Jujuy.

Según relataron, aunque en una oportunidad se produjo un incidente ambiental, la empresa responsable fue sancionada y debió hacerse cargo del daño. Afirmaron que algunas denuncias responden a intereses particulares y son asesoradas por organizaciones ambientales internacionales.

Indicaron que tanto en Salta como en Jujuy existe fiscalización ambiental constante y que no se autoriza ningún proyecto sin la participación de los vecinos. También señalaron que el impacto en las comunidades es “positivo”, al ofrecer becas de estudio, oportunidades laborales y posibilidades de ascenso hacia puestos de responsabilidad dentro de las plantas.

Proyecciones

En su análisis, Quiñones remarcó que el futuro del litio en Sudamérica depende de una articulación real entre Chile, Argentina y Bolivia. Señaló que, más allá de las diferencias regulatorias y de la madurez productiva de cada país, el desafío central es construir una coordinación logística y técnica que permita aprovechar la fortaleza conjunta del triángulo. Según explicó, incluso la salida de producción por puertos chilenos podría convertirse en una herramienta para optimizar costos y escalar la capacidad exportadora de la región.

Desde su perspectiva, avanzar hacia un modelo integrado permitiría elevar la calidad de los productos, mejorar los estándares ambientales y consolidar un desarrollo que no sea únicamente cuantitativo, sino también cualitativo y sostenible. La clave, subrayó, es adoptar una mirada que trascienda la competencia y que entienda al triángulo como un bloque energético estratégico que, si actúa de manera coordinada, puede convertirse en uno de los polos mineros más relevantes del mundo.