Temu y Shein tiñen de rojo al sector

Industria textil en la lona: el sector registra una caída que parece no tener fondo

Con caídas sucesivas en la producción y pérdida de empleo, el entramado textil enfrenta su peor etapa en años, afectado por la baja del consumo y la apertura de importaciones.

Por Juan Ancalle

Una trabajadora textil continúa su labor en el taller, mientras los números del sector se tiñen de rojo. — (web)

Los datos del INDEC confirman que el 2025 está siendo uno de los años más duros para la industria textil argentina. Solo en septiembre, la producción cayó un 6,1% intermensual, acumulando ocho meses negativos en lo que va del año.
Desde enero, la tendencia muestra un deterioro casi continuo: enero (-2,5%), febrero (-1,0%), marzo (-2,5%), abril (-0,6%), mayo (+0,1%), junio (-2,2%), julio (-5,5%), agosto (+0,5%) y septiembre (-6,1%).

Dentro del sector textil, las caídas más pronunciadas se registraron en preparación de fibras (-40,5%) e hilados de algodón (-17,7%), según el último informe industrial.

La caída de la industria textil coincide paralelamente con la apertura y alza de las exportaciones de indumentaria (dic-2024).


En el caso de la indumentaria, el rubro calzado y sus partes mostró un retroceso de 2,1% respecto del mes anterior, lo que refleja una demanda interna en retroceso.

Un sector clave para el empleo

En su exposición, Lucila Knorre, economista jefa de la Fundación Pro Tejer, advirtió que “la industria genera cuatro veces más empleo que el agro y trece veces más que la energía y la minería”.
Según la entidad, el sector cuenta actualmente con 23.986 empresas registradas, 540.000 puestos de trabajo y 1.400 millones de dólares en inversiones.


Sin embargo, el mismo informe reveló que entre diciembre de 2023 y junio de 2025 se perdieron 11.500 empleos registrados y cerraron 380 empresas, en su mayoría medianas o familiares.

Competencia desleal y tipo de cambio atrasado

Desde el sector denuncian una creciente competencia desleal por parte de firmas orientales como Shein y Temu, cuyos precios bajos y envíos puerta a puerta —habilitados por el Gobierno desde diciembre pasado— presionan sobre la producción local.
A esto se suma un dólar oficial atrasado frente a una inflación que avanza más rápido que la divisa estadounidense, encareciendo los costos internos y reduciendo la competitividad.

Incluso plataformas como Mercado Libre fueron en contra del libre mercado que suelen defender y reclamaron una regulación más estricta para los gigantes asiáticos, al considerar que “el libre mercado no puede implicar ventajas fiscales ni aduaneras desproporcionadas”.

Knorre fue tajante: “Sin industria, corremos el riesgo de crecer sin bienestar para toda la población. La estabilidad de los precios se logró, pero el costo fue un nivel de actividad muy bajo, apoyado en sectores que no generan empleo masivo.”
El documento de Fundación Pro Tejer, basado en datos oficiales del INDEC correspondientes a septiembre, concluye que la variación interanual del sector fue de -15,9%, evidenciando una crisis que no se limita al corto plazo.