El estallido de la guerra en Medio Oriente provocó una fuerte tendencia negativa en los mercados globales al inicio de la sesión, con caídas marcadas en Europa y Asia y un salto inmediato en el precio de los commodities. La incertidumbre geopolítica empujó a los inversores a desarmar posiciones en activos de riesgo y buscar refugio en instrumentos considerados más seguros.
Sin embargo, con el correr de la jornada, Wall Street logró revertir parcialmente la ola de ventas, lo que permitió moderar el impacto sobre los activos argentinos, aunque la volatilidad se mantuvo elevada durante todo el día.
Golpe y rebote en la bolsa local
En el plano doméstico, la city porteña aún digiere el discurso del presidente Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, lo que sumó un condimento adicional de incertidumbre.
En ese contexto, el índice S&P Merval cambió de tendencia varias veces y finalmente cerró con una baja del 1,5%, en 2.603.094 puntos básicos. Entre las acciones más castigadas se destacaron Aluar (-7,2%), Grupo Supervielle (-6,8%) y Banco BBVA (-5,3%).
En Nueva York, los ADRs argentinos también registraron mayoría de caídas. Las bajas más relevantes fueron Grupo Supervielle (-4,9%), BBVA (-2,7%) y Telecom (-2,4%).
En renta fija, el riesgo país se ubicó en torno a los 570 puntos básicos, en un escenario de alta sensibilidad frente a los movimientos externos.
El conflicto reavivó la búsqueda global de activos seguros. “Este escenario puede aumentar el riesgo sistémico, sobre todo en países periféricos como Argentina, y provocar que los inversores se vuelquen a activos más estables como el oro o los bonos del Tesoro estadounidense”, advirtió el economista Ricardo Aronskind.
El precio internacional del oro acumuló un incremento cercano al 70% en lo que va de 2025, consolidándose como reserva de valor frente a crisis financieras y tensiones bélicas.
Para Argentina, un riesgo país elevado complica la posibilidad de regresar a los mercados internacionales de crédito y refinanciar los vencimientos de deuda externa, en un cronograma que ya luce exigente para los próximos años.
Alimentos, energía e inflación
El impacto no se limita al sector energético. En contextos de guerra prolongada, los alimentos suelen registrar fuertes subas. “Commodities como soja y trigo van a tener incrementos. Para evitar que eso se traslade a precios locales habría que subir retenciones, pero este Gobierno no lo va a hacer”, señaló el economista Christian Agostinelli.
Con una inflación que ya muestra presión en alimentos y tarifas energéticas —tras la quita de subsidios a la luz y el gas— un nuevo salto en los precios internacionales podría reforzar la inercia inflacionaria en los próximos meses.
Dólar y definiciones oficiales
En el mercado cambiario, el dólar oficial cerró en $1.365 para la compra y $1.415 para la venta en el Banco Nación.
Las principales cotizaciones fueron:
Dólar blue: $1.400 para la compra y $1.420 para la venta.
Dólar MEP: $1.414,60 compra y $1.420,60 venta.
Contado con Liquidación (CCL): $1.460,40 compra y $1.461,10 venta.
Dólar tarjeta: $1.839,50.
En este marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que el Gobierno continuará comprando dólares siempre que no se comprometa la estabilidad cambiaria, ratificó el esquema de bandas y anticipó que la inflación de febrero se ubicará por debajo del 2,9% registrado en enero.
Además, aclaró que el Poder Ejecutivo no enviará una reforma tributaria integral, sino que avanzará en reducciones impositivas graduales en la medida en que se consolide el superávit fiscal.
Entre la tensión global y los desequilibrios internos, el mercado argentino navega un escenario frágil, donde cada movimiento externo amplifica los riesgos locales.