La actividad económica registró en noviembre una contracción mensual del 0,8%, un dato que marcó un quiebre en la dinámica de crecimiento que se había consolidado durante los meses previos. El retroceso se dio en la medición desestacionalizada y contrastó con la comparación interanual, que todavía se mantuvo en terreno positivo.
Según el Índice General de Actividad (IGA) que elabora la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados, el nivel general de actividad mostró una suba interanual del 1,6% en noviembre, mientras que el acumulado de los primeros once meses de 2025 arrojó un crecimiento del 5,4%. Sin embargo, el ritmo de expansión se desaceleró respecto de meses anteriores y dejó señales de pérdida de impulso en el corto plazo.
La combinación de una caída mensual con una suba interanual refleja una economía que aún se mantiene por encima del nivel del año pasado, pero que empieza a mostrar límites en su capacidad de sostener el rebote. El informe destacó que noviembre cortó la racha de expansión y confirmó un escenario de desempeños heterogéneos entre sectores, con pocos motores claros y varios rubros clave todavía en dificultades.
Agricultura y ganadería: El empuje del agro no alcanza para revertir el año
El sector agropecuario fue uno de los principales sostenes de la actividad en noviembre, con una suba interanual del 8,9%, impulsada principalmente por la campaña triguera, que se encamina a marcar un récord histórico en toneladas producidas. El buen desempeño del trigo permitió compensar parcialmente el freno observado en otros sectores de la economía.
No obstante, el balance anual sigue mostrando matices. En el acumulado de los primeros once meses de 2025, el agro registra una leve merma del 0,3%, lo que indica que el repunte reciente no alcanzó para revertir completamente el impacto de un inicio de año más débil y de la heterogeneidad entre producciones y regiones.
Industria manufacturera: El principal freno de la actividad
La industria volvió a ubicarse entre los sectores de peor desempeño y explicó buena parte del freno de noviembre. La producción industrial cayó 1,8% mensual en la serie desestacionalizada, luego de que la mejora registrada en octubre fuera revisada a la baja.
En la comparación interanual, la industria mostró una caída del 3,7%, aunque el acumulado del año todavía se mantiene levemente en positivo, con una suba del 1,6%. El dato refleja un sector que no logra consolidar una recuperación sostenida y continúa condicionado por la debilidad de la demanda y la cautela en la inversión.
Dentro del rubro, la industria automotriz volvió a destacarse como uno de los principales factores de arrastre negativo. Con una producción de 37.961 unidades, el sector registró una contracción del 29,3% interanual y del 19,6% respecto de octubre, marcando uno de los desempeños más flojos del año.
Electricidad, gas y agua: Menor consumo y señales de enfriamiento
El sector de servicios públicos también contribuyó al retroceso de la actividad. En noviembre, electricidad, gas y agua registraron una contracción interanual del 0,5%, mientras que el acumulado de los once meses muestra una baja del 1,5%.
En el caso del servicio eléctrico, los datos de Cammesa reflejaron una caída del 4,4% en la generación anual, asociada principalmente a una menor demanda residencial. El comportamiento del sector acompaña la lectura general de una economía que perdió impulso y muestra un consumo más contenido.
Minas y canteras: El motor que sigue en marcha
A contramano del resto de la economía, el sector de minas y canteras volvió a destacarse como uno de los principales motores de la actividad. En noviembre, la actividad sectorial avanzó 9,2% interanual, mientras que el acumulado del año trepó al 7,3%, a falta de un mes para cerrar 2025.
El crecimiento continúa liderado por la actividad en Vaca Muerta. Según datos del Ministerio de Energía de Neuquén, la producción de petróleo crudo creció 28% interanual, mientras que la producción de gas natural retrocedió 3%, lo que refuerza la idea de un impulso concentrado y con comportamientos dispares dentro del propio sector energético.
El detalle sectorial confirma la foto de noviembre: la economía se sostiene por pocos motores, mientras que sectores clave como la industria, el comercio y los servicios públicos continúan mostrando dificultades para acompañar el crecimiento. El resultado es una recuperación desigual y frágil, más dependiente de actividades puntuales que de un dinamismo generalizado.