Qué nos dejó Davos sobre la industria de la IA

Carolina Donnelly
por Carolina Donnelly 7 Febrero de 2026
7 Febrero de 2026
La IA apareció como una cadena de suministro concreta, donde el primer eslabón es la energía.
La IA apareció como una cadena de suministro concreta, donde el primer eslabón es la energía. web.

Tres meses después del anuncio de Stargate Argentina (el proyecto de OpenAI para construir un data center de inteligencia artificial en el país), las discusiones del Foro Económico Mundial en Davos confirman un punto central: la IA no es una industria puramente digital, sino una actividad intensiva en capital, energía e infraestructura física. Como planteó Elon Musk, cuando la expansión de la IA se discute en serio, se transforma en un debate sobre producción y política pública.

No es sorpresa que la IA haya sido un tema central durante el Foro de Davos. Lo llamativo es que se habló menos de modelos, disrupción y algoritmos; y más de redes eléctricas, permisos, y costos de capital. La IA apareció como una cadena de suministro concreta, donde el primer eslabón es la energía; luego vienen los centros de datos, el acceso regulatorio, la gobernanza y, recién al final, el software y sus aplicaciones.

Los principales CEOs del sector coincidieron en que la carrera de la IA se está definiendo en torno a cuellos de botella físicos. El sistema eléctrico global, diseñado para una demanda más estable, no está preparado para el salto que implica esta expansión. Por lo tanto, acceder a energía abundante, constante y a costos competitivos se vuelve un factor decisivo para determinar quiénes logran escalar en esta industria y quiénes quedan rezagados. Quien controle los cuellos de botella tendrá una ventaja estructural.

Las caras detrás de los sistemas de inteligencia artificial.
Las caras detrás de los sistemas de inteligencia artificial.

Decisiones recientes de las grandes tecnológicas muestran la magnitud del fenómeno. Meta firmó contratos de largo plazo para asegurarse 6,6 gigavatios de energía nuclear en Estados Unidos, una de las mayores compras corporativas de electricidad de la historia del país. Microsoft, Google y Amazon avanzan en acuerdos similares, combinando renovables y energía nuclear a través de reactores modulares.

La dinámica está redefiniendo también el negocio inmobiliario y de infraestructura. Se proyecta que la construcción de data centers va a crecer a tasas superiores al resto de los proyectos no residenciales. Con financiamiento abundante por parte de las grandes tecnológicas, la principal restricción ya no es el capital ni la capacidad de construcción, sino la disponibilidad inmediata de electricidad y la posibilidad de desplegar conectividad rápido. Desarrolladores del sector plantearon que el factor decisivo es la energía: todo lo demás pasa a un segundo plano.

En Davos, el CEO de Microsoft, Satya Nadella, aportó una idea muy relevante para pensar esta industria. Sugiere que la IA está dando lugar a un nuevo “commodity” global: los tokens, es decir, las unidades básicas de procesamiento que utilizan los modelos de inteligencia artificial. Según Nadella, el crecimiento económico futuro estará estrechamente vinculado a la capacidad de producir tokens de manera eficiente. El costo total de producirlos (según la eficiencia en energía, infraestructura, hardware y operación) se vuelve un factor central de competitividad entre países.

La IA en agenda.
La IA en agenda.

Estas discusiones ayudan a evaluar con más precisión proyectos como el de Stargate. El potencial energético de Argentina y la consolidación de la energía como insumo estratégico de la IA hace que el país sea muy atractivo para la industria. Pero es importante preguntarse si producir tokens baratos equivale a capturar valor económico significativo o ese valor se concentra en otros segmentos de la cadena como los modelos, las plataformas o las aplicaciones.

En definitiva, la IA ya no se piensa solo como una tecnología, sino como una industria organizada en torno a recursos escasos, con nuevas formas de competencia y acceso a insumos clave. Entender cómo se está estructurando esta cadena de valor es un primer paso indispensable para decidir cómo y desde dónde participar en ella. 

Para países con recursos energéticos y capital humano como Argentina, el desafío está en fomentar las capacidades necesarias para moverse dentro de esa cadena. De eso dependerá que proyectos como Stargate representen una oportunidad estratégica y no simplemente una nueva forma de inserción primaria en la economía digital.

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