Riesgo país en su nivel más bajo en ocho años: qué significa para el Gobierno y qué cambia para los argentinos

Con un nivel similar al registrado en junio de 2018, el índice elaborado por JP Morgan abre una oportunidad para mejorar las condiciones de financiamiento de la Argentina y representa un pulgar arriba del mercado para el esquema de acumulación de reservas del equipo económico.

Por Redacción Gente de Salta

J.P. Morgan: El riesgo país toca el valor más bajo desde junio de 2018. — web.

El riesgo país cayó este martes a la zona de los 493 puntos básicos, un nivel que no se registraba desde mediados de 2018. El dato refleja un mejor clima en los mercados y se da en un contexto de suba de los bonos argentinos y de compras sostenidas de dólares por parte del Banco Central de la República Argentina.

Desde el Gobierno celebraron el dato. El vocero presidencial, Manuel Adorni, sostuvo que la baja del riesgo país es consecuencia de que se hizo lo que "había que hacer”, en referencia al programa económico, el ajuste fiscal y la estrategia de acumulación de reservas aplicada en los últimos meses.

Se trata un indicador que mide cuán riesgoso resulta para los inversores prestarle dinero a un país. Cuanto más alto es, más altas son las tasas a pagar por el país. El índice es elaborado por JP Morgan, el mayor banco de inversión de Estados Unidos y una de las principales referencias financieras a nivel global, por lo que sus mediciones son seguidas de cerca por gobiernos, fondos de inversión y organismos internacionales.

La mejora del índice está vinculada a una combinación de factores: una mayor estabilidad financiera, el ordenamiento de las cuentas públicas y la capacidad del Banco Central de sumar divisas. En lo que va de enero, la autoridad monetaria compró más de US$1.000 millones, una señal clave para los mercados, que ven en la acumulación de reservas un respaldo para el cumplimiento de los compromisos futuros.

El riesgo país para los argentinos

El impacto de esta mejora financiera no es inmediato en la vida cotidiana. La baja del riesgo país no implica, por sí sola, un descenso automático del dólar, de la inflación ni de las tasas de crédito para familias y pequeñas empresas.

Su efecto es gradual e indirecto, en ese sentido si el Estado logra financiarse a costos más bajos, necesita menos dólares para enfrentar vencimientos en el corto plazo y reduce la presión sobre el mercado cambiario. A su vez disminuye el riesgo de ajustes bruscos, como saltos del tipo de cambio o subas repentinas de impuestos.

Una mejora en el acceso al financiamiento externo puede abrir margen para ampliar el crédito hipotecario en el mercado local.

En ese contexto, el principal beneficio potencial para la economía real es la estabilidad: un escenario en el que las empresas pueden planificar inversiones, los bancos ampliar el crédito y el empleo dejar de estar condicionado por la urgencia financiera del Estado. No garantiza crecimiento inmediato, pero sí crea las condiciones para que ese crecimiento sea posible.

Un alivio financiero para el Gobierno

El caso de Ecuador funciona como referencia para el mercado. El país logró recientemente emitir deuda a tasas de entre 8,75% y 9,25%, con un riesgo país apenas inferior al argentino. Esa experiencia alimenta la expectativa de que, si el actual esquema macroeconómico se sostiene, la Argentina pueda avanzar en operaciones de refinanciamiento que le permitan estirar plazos y aliviar vencimientos, sin recurrir a la emisión monetaria.

Luis Caputo y Scott Bessent

Pese al avance, los analistas coinciden en que el nivel actual todavía no implica un regreso pleno y sostenido al financiamiento voluntario. Para eso, el riesgo país debería consolidarse por debajo de los 400 puntos básicos, un umbral más alineado con economías emergentes de la región como Brasil, Perú o Uruguay.

Una señal positiva es que la mejora ya no se limita solo a los bonos de corto plazo. También se observan subas, aunque más moderadas, en los títulos de vencimientos largos, lo que indica que el apetito por riesgo argentino empieza a extenderse en el tiempo. De todos modos, el mercado sigue atento a la continuidad del orden fiscal, la acumulación de reservas y la previsibilidad política.

Javier Milei en Davos

El riesgo país en mínimos de ocho años marca un cambio de clima financiero y valida, al menos por ahora, el programa económico en marcha. Sin embargo, todavía se trata de un proceso en construcción. La experiencia reciente muestra que el acceso sostenido a los mercados internacionales depende menos de los movimientos de corto plazo y más de la consistencia del rumbo macroeconómico en el tiempo.