La firma de capitales ingleses y australianos Rio Tinto, considerada la segunda minera más grande del mundo, solicitó autorización para extraer más de 1.000 millones de litros de agua subterránea al año mediante cuatro pozos destinados a su planta de litio en Salta. Aunque la cifra parece descomunal, en el contexto de la cuenca resulta casi insignificante: Por las condiciones climáticas, cada año se evapora al menos 17 veces más agua.
Los pedidos fueron presentados por Rincón Mining Pty Limited, la sociedad con la que el gigante minero opera el proyecto Rincón, en el departamento Los Andes. Aunque pertenecen al mismo desarrollo, se tramitan por separado porque corresponden a cuatro pozos distintos, cada uno con su propio caudal y volumen anual, según consta en notificaciones oficiales a la Provincia.
En conjunto, las perforaciones podrían bombear 180 metros cúbicos por hora, equivalentes a 50 litros por segundo mientras permanezcan encendidas. Si mantienen las 16 horas diarias declaradas durante todo el año, la captación alcanzaría los 1.051 millones de litros. Aunque el pedido ya es oficial, todavía resta la evaluación y aprobación de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de Salta.
Las cuatro solicitudes representan, además, solo una parte del sistema pensado para el proyecto. El estudio ambiental presentado para la ampliación de Rincón contempla la instalación progresiva de 37 pozos destinados a extraer agua para el proceso productivo. Aunque no significa que todos tendrán el mismo caudal ni que pueda multiplicarse directamente el volumen conocido, permite dimensionar la escala que podría alcanzar la captación.

Para determinar cuánto representa ese caudal, Gente de Salta consultó a un geólogo especializado en minería, con trayectoria en instituciones vinculadas al sector. Según explicó, la cifra rondaría el 4% del agua que recupera naturalmente la cuenca y, observada de manera general, no parecería comprometer su equilibrio.
“Para el lugar, el ambiente y la actividad, no es mucha cantidad de agua”, sostuvo el especialista. Sin embargo, aclaró que el impacto no depende solamente del volumen total, sino también de la ubicación de las perforaciones y de su posible conexión con vegas, humedales u otras reservas cercanas.
El agua que desaparece por el clima
La comparación aparece en un informe técnico elaborado en 2025 por Atacama Water para otro emprendimiento situado en el mismo salar. El documento calculó que, entre el suelo descubierto, la vegetación y los sectores con agua expuesta, en la cuenca se evaporan naturalmente entre 17.500 y 74.267 millones de litros cada año.
Incluso en el escenario más conservador, la pérdida provocada por las condiciones climáticas multiplica casi por 17 todo lo que Rio Tinto pretende captar mediante los cuatro pozos. El mismo trabajo ubica el ingreso natural de agua, principalmente por lluvias, filtraciones y deshielo, entre 15.768 y 69.379 millones de litros anuales.

El especialista explicó que una perforación puede generar consecuencias en un punto específico si alcanza una reserva conectada con una vega o un humedal, aun cuando su peso sobre toda la cuenca sea reducido. También debe considerarse la suma de los pozos pertenecientes a otras compañías, porque el efecto conjunto puede ser distinto al análisis aislado de estas cuatro solicitudes.
Por las características geológicas del salar, el geólogo consideró “poco probable” que sea apta para el consumo humano, aunque esa condición deberá comprobarse mediante los análisis correspondientes.
Un proyecto de casi US$2.800 millones
Rio Tinto concentra la mayor parte del desarrollo minero del Salar del Rincón y posee concesiones sobre casi toda su superficie. Sin embargo, no es la única compañía presente: en los márgenes existen proyectos más pequeños pertenecientes a otras empresas, como Argosy Minerals y Argentina Lithium.
La expansión de Rincón fue, además, el primer proyecto minero incorporado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. La adhesión al RIGI fue aprobada en 2025 sobre un plan que declara una inversión total de US$2.744 millones y una futura capacidad de 53.000 toneladas anuales de carbonato de litio, con posibilidades de alcanzar las 60.000.
La compañía calcula una vida útil de 40 años para el proyecto. La ampliación comenzaría a producir en 2028 y necesitaría otros tres años para alcanzar su capacidad completa. Durante la construcción, estimaciones difundidas por el sector de proveedores hablan de alrededor de 2.500 empleos directos, aunque esa cantidad no figura como un compromiso concreto en la documentación oficial consultada.
Mientras avanza esa expansión, Rio Tinto ya comenzó a vender el litio producido en su planta inicial, conocida como Rincón 3000. En marzo de 2026 concretó su primer envío comercial: 200 toneladas de carbonato de litio distribuidas en diez contenedores con destino a Shanghái, China.
La autorización ambiental tampoco permanece sin cambios durante los 40 años previstos. La legislación minera obliga a actualizar la Declaración de Impacto Ambiental como máximo cada dos años, mediante informes que deben incorporar los controles realizados, las medidas de protección aplicadas y los hechos nuevos ocurridos en el proyecto o su entorno.
Desde la compañía sostienen que la tecnología de extracción directa de litio elegida para Rincón permite conservar agua y reducir residuos. Al anunciar la ampliación del proyecto, el ex CEO de Rio Tinto, Jakob Stausholm, aseguró que buscarían “reducir a la mitad el agua utilizada en el procesamiento”.