Antes de que el Gobierno provincial profundizara el ajuste con un nuevo plan de austeridad, Salta ya había reducido 4,4% el gasto real durante el primer trimestre y acumulado un superávit financiero de $62.059 millones. El informe al que accedió Gente de Salta muestra que las erogaciones cayeron más que los ingresos, que también terminaron por debajo del año pasado.
Con ese resultado, la Provincia quedó segunda en el NOA, detrás de Jujuy, y octava entre las jurisdicciones del país cuando el saldo se mide en relación con los recursos disponibles. Mientras Salta terminó marzo con un superávit equivalente al 7% de sus ingresos, Tucumán cerró el mismo período con un déficit del 9,3%.
Entre enero y marzo, los recursos salteños retrocedieron 3,2% frente al mismo período de 2025, una vez descontada la inflación, mientras los desembolsos bajaron 4,4%. La diferencia entre ambas caídas permitió que las cuentas provinciales conservaran un saldo positivo, aun en un escenario de menores ingresos.
La reducción, según un informe de la consultora Politikon Chaco, contrastó con lo ocurrido en el conjunto de las provincias y la Ciudad de Buenos Aires, donde el gasto creció 2,1% real. Salta integró el grupo de nueve jurisdicciones que disminuyeron sus erogaciones durante el trimestre, frente a otras catorce que las incrementaron.
Un ajuste que comenzó antes del decreto
El recorte ya estaba en marcha cuando el Ministerio de Economía y Servicios Públicos formalizó, el 5 de marzo, una economía presupuestaria anual del 10% sobre las partidas destinadas a Bienes de Consumo y Servicios No Personales.
La Resolución 153D/26 limitó los compromisos al 90% del crédito asignado para esos rubros y, luego de descontar ese porcentaje, estableció una reserva mensual del 25% durante el primer cuatrimestre. La medida no alcanzó a los gastos financiados con recursos de afectación específica y contempló excepciones vinculadas con situaciones sanitarias.
Un mes después, con el primer trimestre ya terminado, el Ejecutivo amplió las restricciones mediante un decreto de austeridad por 180 días. El paquete congeló las remuneraciones de los funcionarios, suspendió nuevas contrataciones y gastos de cortesía y protocolo, restringió las comisiones de servicio fuera del país y ordenó controlar el consumo de combustible y el uso de los vehículos oficiales.
La normativa también dispuso revisar y renegociar, dentro de un plazo de 60 días, los contratos en moneda extranjera relacionados con la provisión de bienes y servicios, mientras los organismos descentralizados quedaron obligados a presentar rendiciones mensuales ante el Ministerio de Economía.
De esta manera, el plan anunciado en abril se agregó a una reducción del gasto que ya había alcanzado el 4,4% durante los primeros tres meses del año. La economía presupuestaria del 10%, en cambio, comenzó a regir durante marzo y se limitó a dos grupos de partidas del funcionamiento estatal.
Salta quedó segunda en el NOA
Medido como proporción de los ingresos, el superávit financiero ubicó a Salta en el octavo puesto nacional y en el segundo lugar del NOA, detrás de Jujuy, cuyo saldo positivo representó el 20,7% de sus recursos.
Santiago del Estero terminó el trimestre con un superávit financiero del 3,5%; Catamarca, del 3,3%; y La Rioja, del 3,1%. Tucumán cerró con un déficit de $100.536 millones, equivalente al 9,3% de sus ingresos.
En todo el país, las provincias y la Ciudad de Buenos Aires reunieron ingresos por $35,72 billones, un 3,1% menos que durante el primer trimestre del año pasado, mientras sus gastos aumentaron 2,1% y alcanzaron los $34,85 billones.
Aunque el consolidado provincial conservó un resultado positivo, el superávit financiero se redujo al 0,1% del Producto Interno Bruto, frente al 0,3% registrado durante el mismo período de 2025, y quedó en su nivel más bajo para un primer trimestre desde 2012.