La empresa alemana Helm, dedicada a la producción y comercialización de agroquímicos, comenzó oficialmente su retiro de Argentina luego de más de dos décadas de presencia en el país. La decisión ya fue comunicada al circuito comercial y se concretará durante este año, en medio de un escenario de fuerte deterioro del negocio agroindustrial.
La compañía, que operaba en el mercado local desde hace 23 años y facturaba entre 30 y 40 millones de dólares anuales, inició un proceso de liquidación de stock, dejó de importar productos y frenó la formulación de nuevos agroquímicos.
Según trascendió desde distribuidores vinculados a la firma, las razones principales de la salida fueron el “riesgo financiero” derivado de las demoras en la devolución de impuestos retenidos y la fuerte caída del margen de rentabilidad del sector en los últimos años.
Helm contaba con una estructura de unos 30 empleados en Argentina y ya desvinculó a la mitad de su personal. Aproximadamente el 70% de sus productos eran formulados localmente en plantas de terceros, mientras que el resto ingresaba mediante importaciones.
El contexto económico golpeó de lleno al mercado de agroquímicos. En 2023, el sector había alcanzado una facturación récord de unos US$4300 millones, impulsado por la inflación y la necesidad de los productores de resguardar valor comprando insumos. Sin embargo, durante 2024 el negocio sufrió una fuerte retracción y cayó a alrededor de US$2700 millones, principalmente por la baja internacional en los precios de los productos agrícolas y agroquímicos.
A esto se sumó un fenómeno que preocupa a las compañías tradicionales
El avance de operadores chinos que comenzaron a ingresar directamente al mercado argentino con productos más baratos y márgenes más competitivos. La flexibilización de las importaciones aplicada por el Gobierno aceleró esta tendencia y modificó la dinámica comercial del sector.
Aunque la caída de la rentabilidad también afectó a otros mercados como Brasil y Estados Unidos, Helm decidió mantener operaciones en territorio brasileño debido a que continúa siendo un mercado más atractivo y de mayor escala.
En Argentina, el 95% del negocio de la empresa estaba enfocado en agroquímicos tradicionales —herbicidas, insecticidas y fungicidas— mientras que un pequeño porcentaje estaba destinado a productos biológicos, un segmento que crece lentamente en el país, especialmente en inoculantes agrícolas.
La salida de Helm vuelve a encender alarmas sobre el clima de negocios y la competitividad del sector agroindustrial argentino, en un contexto de apertura comercial, presión impositiva y caída de márgenes que ya afecta a varias compañías internacionales.