El resumen ejecutivo publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), informó la cantidad de turistas de origen nacional que salieron del país y, su contraparte, los extranjeros que ingresaron a Argentina. Los datos, que corresponden a octubre, analizaron un aumento en el turismo receptivo, pero una caída en el emisivo.
En la medición interanual la información arrojada contabilizó 389.800 turistas que ingresaron al país. Esto representó una baja de 5,9% con respecto al mismo mes del año pasado, acompañada por una estadía promedio de 11 noches por visitante.
Su contra parte, los argentinos que viajaron al exterior con fines turísticos sumaron 725.000 personas, con un incremento del 10,8% respecto al mismo mes del año anterior. En este segmento la duración media alcanzó las 13 noches, lo que confirma un comportamiento de viaje más prolongado.
El recorrido Argentina–Brasil volvió a consolidarse. El informe detalla que la mayoría de los turistas que ingresaron son de origen brasileño, y que del otro lado del flujo, los argentinos siguen eligiendo ese país como principal destino.
Uruguay, Europa, Chile, Paraguay y Norteamérica completan las nacionalidades con más arribos después de Brasil, lo que deja en evidencia que el perfil del visitante extranjero se mantuvo estable durante los últimos meses. Entre los residentes argentinos las preferencias también se repitieron, con Chile como segunda opción, seguido por Europa, Paraguay y Canadá.
Uno de los datos más interesantes para las empresas nacionales fue la asignación del gasto de los turistas extranjeros, que permite observar no solo cuánto, sino también cómo se gasta:
Categoría Participación Gastronomía 31% Alojamiento 23,6% Compras 13,7% Paquete turístico 10,8% Transporte 8,3% Otros gastos 5,7% Cabotaje 3,7% Excursiones 3,1%
Por otro lado, el dato que podría convertirse en un verdadero dolor de cabeza para el oficialismo es el saldo de divisas.
Aunque el turismo internacional suele ser un motor importante para la entrada de dólares, el cuadro actual muestra lo contrario. Según el informe los turistas extranjeros ingresaron en octubre 232,4 millones de dólares.
En cambio los viajes de los argentinos generaron una eyección de 597 millones. La diferencia equivale a 157% en pérdidas netas de divisas, lo que a términos simples se traduce como la salida de más del doble de dólares de los que entraron.
El desfase entre ambos flujos se explica en buena parte por la dinámica general del año. Mientras el turismo receptivo acumuló caídas interanuales constantes, el turismo emisivo mostró incrementos profundos en prácticamente todos los meses del año.
Esta combinación dejó como resultado un saldo que se agranda a lo largo del tiempo y que presiona no solo la balanza turística, sino también el frente cambiario, que desde casa rosada sostienen como un sistema mantenido correctamente por las bandas. Pero economistas tanto de distintos frentes advierten un atraso cambiario que tendría que ser corregido.