Una historia marcada por talento y escándalo

A 14 años de la trágica muerte de Jazmín De Grazia

La muerte de la modelo y periodista en 2012 sacudió al país y la sumó al simbólico “Club de los 27”. A más de una década de su partida, su historia sigue interpelando sobre salud mental, presiones del ambiente artístico y el legado de una vida intensa y breve.

Por Redacción Gente de Salta

La muerte de Jazmín De Grazia fue uno de esos golpes que dejan a una sociedad sin palabras. Joven, talentosa y en pleno crecimiento profesional, su partida repentina no solo generó conmoción en el mundo del espectáculo y el periodismo, sino que también reabrió debates profundos sobre salud mental, consumo, exigencias del medio artístico y el peso simbólico del llamado “Club de los 27”, ese grupo maldito de artistas que murieron a la misma edad.

La noticia que paralizó al país

El 5 de febrero de 2012, Jazmín De Grazia fue hallada sin vida en su departamento del barrio porteño de Recoleta. Tenía 27 años y atravesaba un momento de gran exposición pública: era modelo, conductora y había logrado consolidarse como periodista, rompiendo prejuicios y ganándose respeto profesional. La sorpresa fue absoluta. En un primer momento, no se informaron las causas de la muerte, lo que incrementó la incertidumbre y alimentó versiones de todo tipo.

Jazmín de Grazia padeció su trabajo en el programa Animales sueltos

Horas más tarde, la autopsia indicó como causa del fallecimiento una “asfixia por inmersión”, señalando que la joven se habría desvanecido tras consumir drogas y ansiolíticos, lo que habría provocado el trágico desenlace. Esa información instaló un debate incómodo pero necesario sobre el consumo problemático y las presiones del ambiente artístico, un tema recurrente en historias de figuras jóvenes que mueren de manera inesperada.

Controversia mediática: El caso generó un fuerte repudio social y legal debido a la filtración de fotos del cuerpo en el diario Crónica, lo que llevó a la familia a ganar un juicio por daños y perjuicios.

La versión del padre y las dudas persistentes

Con el paso del tiempo, el padre de Jazmín, Ricardo De Grazia, buscó aclarar públicamente algunos aspectos del caso. A diez años de su muerte, sostuvo que su hija no murió por sobredosis, sino a causa de un infarto agudo de miocardio con lesión de media data. Su relato reconstruyó una escena cotidiana y despojada de sensacionalismo: Jazmín refrescándose en la bañera en pleno verano, como solía hacerlo, en una rutina habitual que terminó de la peor manera.

Papá de Jazmín de Grazia

Aun así, el caso quedó marcado por preguntas abiertas y por el dolor de una pérdida que, para muchos, sigue siendo difícil de comprender. Más allá de las pericias y explicaciones médicas, su muerte se transformó en un símbolo de los riesgos invisibles que atraviesan quienes viven bajo una fuerte exposición pública.

El Club de los 27 y una muerte que sumó un nombre más

La edad de Jazmín la inscribió inevitablemente en el llamado “Club de los 27”, esa lista trágica que incluye a figuras icónicas como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain o Amy Winehouse

Aunque los contextos y las historias personales sean diferentes, el número funciona como un recordatorio brutal de vidas intensas, talento precoz y finales abruptos, muchas veces atravesados por excesos, soledad y presión mediática.

El recuerdo y la huella

La reacción del entorno fue inmediata. Amigas, colegas, figuras del espectáculo y su representante, Ricardo Piñeiro, expresaron un dolor profundo por una pérdida que consideraron irreparable. La conmoción trascendió fronteras y ocupó titulares en medios nacionales e internacionales. Quienes la conocieron la describieron como valiente, sensible y luminosa, con una energía que desbordaba.

A pesar de su corta vida, Jazmín De Grazia dejó una huella. El polideportivo del Club Los  Andes, en Temperley, lleva su nombre como homenaje, y Andrés Ciro reconoció que su canción “Mírenla” está inspirada en ella. 

Su historia, atravesada por talento, sensibilidad y tragedia, sigue interpelando y recordando que detrás de la fama también hay fragilidad humana.