La noche de los Premios de la Academia volvió a concentrar la atención de la industria del cine en Los Ángeles. Entre discursos, cámaras y tradiciones que se repiten cada año, la ceremonia de los Oscar 2026 dejó un dato que modifica una larga historia dentro del oficio cinematográfico.
La directora de fotografía Autumn Durald Arkapaw se convirtió en la primera mujer en ganar el Oscar a Mejor Fotografía gracias a su trabajo en la película Sinners, un reconocimiento que llega después de décadas en las que el premio estuvo exclusivamente en manos masculinas.
Nacida en California en 1979, Durald Arkapaw no proviene de una familia vinculada al cine. Su interés por la imagen comenzó en la infancia, observando fotografías que familiares traían de distintos viajes. Esa curiosidad la llevó primero a estudiar Historia del Arte, antes de acercarse de manera progresiva al lenguaje cinematográfico.
Durante esos años iniciales realizó pequeños cortometrajes editados con herramientas básicas como iMovie, mientras combinaba esa exploración con su trabajo en el área de ventas publicitarias de AOL-Time Warner. En 2007 tomó una decisión que cambiaría su recorrido profesional: dejó ese empleo y comenzó a estudiar Dirección de Fotografía en el American Film Institute (AFI) de Los Ángeles.
Esa formación se transformó en la puerta de entrada a la industria. Su primer reconocimiento importante llegó en 2009, cuando el film independiente Macho obtuvo el premio a Mejor Película con Micropresupuesto en el festival Raindance. A partir de allí comenzó a construir una carrera marcada por la diversidad de formatos: publicidad, videoclips, fashion films y series.
Entre sus trabajos más conocidos figuran colaboraciones con Gia Coppola, episodios de la serie Loki de Disney+ y proyectos cinematográficos de gran escala como Black Panther: Wakanda Forever. También participó en The Last Showgirl (2024), producción que llegó a competir en los Globos de Oro.
El proyecto que terminó de consolidar su nombre fue Sinners, una película ambientada en el sur de Estados Unidos durante la década de 1930. La propuesta visual combinó materiales de archivo con un tratamiento técnico ambicioso: la película fue filmada en 65 milímetros, utilizando los formatos Ultra Panavision 70 y IMAX dentro de una misma producción, una decisión poco habitual incluso en grandes producciones.

Para el rodaje se utilizaron cámaras Panavision System 65 y equipos IMAX MSM 9802 y MKIV, junto con una adaptación especial del negativo Kodak Ektachrome al formato de 65 mm.
Durante su discurso en el escenario de la Academia, Durald Arkapaw pidió a las mujeres presentes en la sala que se pusieran de pie. El gesto buscó visibilizar el largo recorrido que todavía enfrenta la representación femenina en áreas técnicas del cine.

“Momentos como este no se producen sin que haya mujeres que te apoyen y defiendan tus intereses. Se necesita una comunidad para que cosas como esta sean posibles”, señaló ante el auditorio.

Hasta ahora, solo otras tres mujeres habían sido nominadas en la historia de la categoría: Rachel Morrison por Mudbound (2018), Ari Wegner por The Power of the Dog (2021) y Mandy Walker por Elvis (2022).
El premio marca un punto de inflexión en uno de los oficios más tradicionales del cine. Y aunque el reconocimiento llega casi un siglo después de la creación de los Oscar, abre una discusión más amplia sobre quiénes ocupan hoy los lugares detrás de cámara.
