A horas de la exhibición callejera que llevará un monoplaza de Fórmula 1 por Buenos Aires, la antesala de Franco Colapinto transcurrió en clave privada en Cardales: un encuentro acotado, planificación de contenidos y una cuidada puesta en escena. Más que una fiesta, el mensaje parece ser otro: construir el relato alrededor de un show que busca capitalizar el fervor local por la F1, según se afirmó en un comunicado de prensa.
El evento se inscribe en la antesala del Road Show 2026, una exhibición en la que el piloto argentino girará a bordo de un monoplaza en la ciudad. La organización comunicó una jornada de celebración íntima y camaradería, mientras en las calles “crece el entusiasmo” por la demostración.
Quiénes estuvieron y cómo se movieron
En la víspera, Colapinto —piloto de Alpine— eligió reunirse con su círculo más cercano en Cardales junto al reconocido enólogo Alejandro Vigil. Llegó en helicóptero poco después del mediodía; luego arribaron del mismo modo sus managers, María Catarineu y Jamie Campbell-Walter. El resto del contingente, de unas 25 personas entre familiares, amigos y la actriz Maia Reficco, además de miembros del equipo de comunicación de Fórmula 1, utilizó autos particulares y vans, según se afirmó en un comunicado de prensa.
La producción incluyó una recorrida por viñedos y bodega de la estancia y una entrevista de Colapinto con el equipo oficial de Fórmula 1. Antes del almuerzo, el piloto bonaerense se sumó a la preparación del asado junto al chef Diego Irato. El menú —presentado como “diseñado por Colapinto”— combinó clásicos locales y carnes de alto corte: tablas de charcutería y quesos, empanadas de osobuco, mollejas y choripán; tomahawk, entraña y cordero patagónico; ensaladas, papas asadas y zapallos de huerta; y de postre, flan con dulce de leche y un cremoso de vainilla con nueces caramelizadas, maridado con vinos de la casa.