Ricardo Darín protagoniza una campaña impulsada por la Asociación Argentina de Actores y Actrices para reclamar marcos regulatorios claros sobre el uso de la inteligencia artificial en la industria audiovisual. La iniciativa, lanzada el martes 20 de mayo, se difundió a través de un spot en redes sociales en el que también participan Gustavo Garzón, Valentina Bassi, Diego Gentile, Guillermo Francella y Marina Bellati.
El video abre con una pregunta que opera como eje conceptual de toda la campaña: “Hola, sabés quién soy yo, ¿no? ¿Pero estás seguro de que soy yo?”, dice Darín ante la cámara. La frase anticipa el argumento central que los actores desarrollan a lo largo de la pieza: la inteligencia artificial permite hoy reproducir imágenes, voces y actuaciones con un grado de verosimilitud que compromete tanto los derechos de los intérpretes como la capacidad del público para distinguir lo real de lo generado artificialmente.
“Con el avance de la inteligencia artificial alguien podría haber utilizado mi imagen y vos estarías siendo engañado”, advierte Garzón en el spot. Gentile, por su parte, sintetiza el reclamo en términos de soberanía sobre la propia identidad: “Mi imagen es mía. Nadie puede usarla sin mi permiso”. Bellati agrega que su imagen, sus expresiones y su voz son herramientas de trabajo y que solo ella puede decidir cómo se utilizan.
La campaña no se limita a la defensa de derechos individuales. Apunta también a generar conciencia entre los espectadores sobre la necesidad de saber cuándo un contenido fue manipulado o producido mediante inteligencia artificial. “Vos tenés derecho a saber si un actor es real o no, si hizo esas acciones o si dijo esas palabras”, cierra Darín, antes de la consigna que da título a la iniciativa: “Regulemos el uso de la inteligencia artificial”.
Un debate que ya tiene antecedentes internacionales
La discusión no es nueva en el mundo audiovisual. En 2023, durante las históricas huelgas de actores y guionistas en Hollywood, uno de los reclamos centrales giró en torno al uso de réplicas digitales y herramientas de IA por parte de estudios y plataformas. Los sindicatos exigieron límites para impedir que las productoras usaran imágenes, voces o interpretaciones sin consentimiento ni compensación. Los acuerdos alcanzados incluyeron regulaciones específicas: cualquier reproducción digital de un actor debía contar con autorización previa y pago correspondiente.

Un año después, en 2024, el debate cobró nuevo protagonismo cuando Scarlett Johansson cuestionó públicamente a OpenAI por el uso de una voz que numerosos usuarios consideraron muy similar a la suya. La actriz aseguró haber rechazado participar del proyecto y expresó su preocupación por el uso de imitaciones digitales sin consentimiento. La empresa retiró temporalmente la voz del sistema. El episodio se convirtió en uno de los casos más visibles sobre los límites éticos y legales de la inteligencia artificial en la industria del entretenimiento.
En ese contexto, Bellati señaló durante la presentación de la campaña que en distintos países ya se impulsan leyes y convenios colectivos para proteger a los artistas. Desde la Asociación Argentina de Actores y Actrices indicaron que trabajan junto a sindicatos y organizaciones culturales para avanzar en medidas concretas que protejan el trabajo artístico y garanticen transparencia frente al público.