Disney vuelve a animar canciones de sus películas en lenguaje de señas

Disney Animation Studios reveló las primeras imágenes de su proyecto 'Songs in Sign Language', una iniciativa que integran lenguaje de señas en películas.

Por Redacción Gente de Salta

Canciones de Disney — .

La industria de la animación dio un paso significativo en materia de accesibilidad con “Songs in Sign Language”, una iniciativa que propone una nueva forma de experimentar la música en el cine: integrar la lengua de señas directamente en la narrativa visual. El proyecto está dirigido por Hyrum Osmond, reconocido por su trabajo en animación, y se centra en reimaginar canciones icónicas de Disney desde una perspectiva inclusiva.

Las piezas elegidas para esta primera etapa fueron “Lo que hay que hacer” de Frozen II, “No se habla de Bruno” de Encanto y “Al final” de Moana 2. La selección no fue casual: además de la disponibilidad de recursos técnicos, Osmond buscó diversidad en estilos, ritmos y contextos culturales.

 “Queríamos algo con energía, algo más sutil y canciones que representen distintas partes del mundo”, explicó el director en entrevistas.

Lo que distingue a “Songs in Sign Language” de otras herramientas de accesibilidad es su enfoque narrativo. A diferencia de los formatos tradicionales —como los intérpretes en una esquina de la pantalla—, aquí la Lengua de Señas Americana (ASL) se integra de forma orgánica en la animación. Los personajes no solo cantan: también “interpretan” con sus manos, expresiones faciales y movimientos corporales, elementos fundamentales de la gramática de la lengua de señas.

Para lograr este nivel de integración, en muchos casos fue necesario crear animaciones completamente nuevas. Esto implicó rediseñar escenas, ajustar coreografías y trabajar en sincronía entre el lenguaje musical y el visual. El resultado es una experiencia que no solo traduce, sino que adapta el contenido para que sea plenamente accesible.

Canciones de Disney reanimadas en lenguaje de señas

Un proyecto con raíz personal
El origen de la iniciativa tiene un fuerte componente autobiográfico. Osmond reveló que creció con un padre sordo, pero nunca aprendió lengua de señas, lo que limitó su comunicación durante años. Esa experiencia personal fue el motor detrás del proyecto. “Quería crear algo que ayudara a otras personas a conectarse, algo que yo no tuve”, señaló.

“Songs in Sign Language” no nació de un día para otro. El desarrollo llevó varios años y comenzó como una propuesta pequeña, que fue creciendo hasta obtener respaldo para su producción. Una vez aprobado, Osmond reunió a más de 20 animadores voluntarios, muchos de ellos con vínculos directos con la comunidad sorda.

Para garantizar la autenticidad cultural y lingüística, el equipo contó con la colaboración de especialistas clave como DJ Kurs, referente de Deaf West Theatre, y Catalene Sacchetti, reconocida por su trabajo en interpretación escénica en ASL.

Más allá de la accesibilidad
El impacto del proyecto trasciende lo técnico. No solo facilita el acceso a contenidos para personas con discapacidad auditiva, sino que también introduce a audiencias oyentes en una forma distinta de comunicación. En ese sentido, la iniciativa no solo traduce canciones, sino que amplía el lenguaje del cine animado.

“Songs in Sign Language” abre una puerta a nuevas formas de inclusión dentro de la industria audiovisual, donde la accesibilidad deja de ser un agregado externo para convertirse en parte integral de la experiencia narrativa. Un cambio que, como propone Osmond, puede redefinir cómo se cuentan las historias en pantalla.