Durante décadas, Hollywood construyó a sus villanos tomando como referencia a los enemigos de cada época. Desde los nazis en los años cuarenta hasta los líderes soviéticos durante la Guerra Fría o los tiranos de Medio Oriente en tiempos más recientes, la industria estadounidense convirtió a sus adversarios geopolíticos en amenazas para toda la humanidad. En los últimos años, ese papel parecía reservado para la inteligencia artificial, pero la realidad terminó siendo más compleja.
Mientras el cine imaginaba futuros dominados por máquinas rebeldes como la temida Skynet de Terminator, las empresas detrás de la inteligencia artificial comenzaron a ganar influencia dentro de la propia industria audiovisual. Y ahora, según denuncian algunos medios especializados de Estados Unidos, podrían estar condicionando qué historias llegan o no a la pantalla.

El caso más reciente gira en torno a Artificial, la nueva película del reconocido director italiano Luca Guadagnino, responsable de éxitos como Llámame por tu nombre. El film está centrado en la figura de Sam Altman, CEO de OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT y una de las protagonistas de la revolución tecnológica actual.
La polémica estalló cuando Amazon MGM Studios decidió no distribuir la película, pese a haber participado en su desarrollo. La decisión se conoció pocos meses después de que Amazon y OpenAI anunciaran un acuerdo multimillonario valuado en 50.000 millones de dólares, destinado al desarrollo de nuevos modelos de inteligencia artificial y servicios tecnológicos.
Según trascendió, la película presenta un retrato poco favorable de Altman, interpretado por el actor Andrew Garfield, y también incluye una representación crítica de Elon Musk. Aunque Amazon emitió un comunicado diplomático asegurando que respeta profundamente el trabajo de Guadagnino, dejó en claro que considera que la película estaría mejor en manos de otro estudio.
Traducido al lenguaje cotidiano, la compañía de Jeff Bezos parece querer alejarse de un proyecto que podría incomodar a algunas de las figuras más poderosas del ecosistema tecnológico actual. El problema es que, por ahora, nadie parece dispuesto a recoger el guante.
Según medios especializados, ni Netflix, ni A24, ni los estudios Warner Bros. o Lionsgate mostraron interés en adquirir los derechos de distribución. Incluso los rumores de una reducción significativa en el precio de venta no lograron despertar entusiasmo. Solo las distribuidoras Neon y Mubi continúan evaluando la posibilidad de quedarse con el proyecto.
La película se encuentra actualmente en etapa de posproducción y quienes ya pudieron ver versiones preliminares aseguran que se trata de una obra sólida. De acuerdo con The Hollywood Reporter, las primeras reacciones fueron mayormente positivas.
El guion, escrito por Simon Rich, se concentra en uno de los episodios más turbulentos de la carrera de Altman: su sorpresiva expulsión de OpenAI en 2023 y su regreso al cargo apenas unos días después. La película especula sobre las maniobras de poder que le permitieron recuperar el control de la compañía y consolidar la influencia que hoy ejerce sobre el desarrollo global de la inteligencia artificial.
Lejos de construir una figura heroica, el film presenta a Altman como un personaje complejo y cuestionable, ofreciendo además una mirada pesimista sobre el rumbo que está tomando el mundo tecnológico.
Antes incluso del conflicto actual, Artificial ya había atravesado varios cambios. El proyecto pasó por distintas reescrituras y originalmente había sido concebido como una comedia dramática ambientada en el universo de la inteligencia artificial. Con el tiempo, la propuesta evolucionó hacia un relato más oscuro y crítico.

Su estreno estaba previsto para comienzos de 2027, en parte para evitar coincidir con El poder de la red, la secuela de Red social escrita por Aaron Sorkin, otra película enfocada en los gigantes tecnológicos y en figuras controvertidas como Mark Zuckerberg.
Ahora el futuro de Artificial es una incógnita. Si encuentra un nuevo distribuidor, podría tener su estreno en el próximo Festival de Venecia, un escenario especialmente favorable para Guadagnino. Sin embargo, más allá de lo que ocurra con esta película en particular, el episodio deja una discusión mucho más profunda sobre la mesa.
Durante años, actores, guionistas y sindicatos de Hollywood alertaron sobre el peligro de que la inteligencia artificial reemplazara empleos y transformara radicalmente la industria. Sin embargo, el problema podría no estar en las máquinas, sino en quienes controlan la tecnología.
Que una película prácticamente terminada, dirigida por uno de los cineastas más prestigiosos del momento y protagonizada por una estrella internacional, encuentre tantas dificultades para llegar al público alimenta las sospechas de quienes hablan de una forma moderna de censura. Paradójicamente, después de décadas imaginando máquinas capaces de destruir el cine, el verdadero riesgo parece provenir de los hombres que las crearon.