El mítico Dick Van Dyke: secretos para llegar a los 100 años

Una vida dedicada al arte: la trayectoria de una estrella multifacética que conquistó el cine, la televisión y Broadway con talento y pasión inquebrantable. La vida misma.

Por Redacción Gente de Salta

Dick Van Dyke — .

En el universo de Dick Van Dyke, el romance, el juego y la música se entrelazan como los hilos de una melodía eterna. Estos ingredientes, cultivados a lo largo de una vida dedicada al arte, han sido el secreto de su longeva y brillante carrera en el cine, la televisión y los escenarios de Broadway. 

A las puertas de cumplir 100 años, el próximo 13 de diciembre, este ícono de Missouri, con una estrella grabada en el corazón de Hollywood, comparte la sabiduría de sus años en un libro que es, a la vez, una autobiografía y un manual para navegar el futuro con optimismo.

100 Rules for Living to 100: An Optimist's Guide to a Happy Life (Cien normas para vivir hasta el centenario: guía optimista de una vida feliz), recién publicado, destila la esencia de la filosofía de Van Dyke: un cóctel de alegría y perseverancia para mantener viva la chispa, incluso cuando el calendario avanza implacable.

En las páginas de su libro, Van Dyke evoca recuerdos imborrables. Rememora con humor su doble papel en el clásico de Disney, Mary Poppins, que en parte le valió un homenaje de Coldplay.

 No solo personificó al carismático deshollinador, sino también al "codicioso, despiadado, encorvado, jadeante" y venerable banquero Dawes, a quien describe como "el único genuino villano de la película". "Ese tipo es ancianísimo... Yo ya no interpreto a súper viejos. Soy un súper anciano", escribe con su característico ingenio en un extracto del libro adelantado por The Sunday Times, antes de embarcarse en la tarea de delinear su propia hoja de ruta, trazada desde la "posición de autenticidad centenaria" que hoy ocupa.

El inolvidable inventor de Chitty Chitty Bang Bang, otra joya en el extenso repertorio del actor, revela su secreto para mantenerse activo: tres visitas semanales al gimnasio, donde completa un circuito riguroso. "En círculo, de máquina en máquina, sin parar", detalla, delineando una imagen de disciplina y compromiso.

"No soy del tipo que se levanta y vuelve a la cama, salvo que haga frío y llueva", confiesa desde su luminosa residencia en Malibú, California, un hogar que comparte con su compañera inseparable, Arlene Silver, la destinataria especial de esta sección de sus memorias.

"Conocí a Arlene en 2006 y rápidamente se convirtió en mi alma gemela y el amor de mi vida. Sin duda, nuestro romance es la más importante razón por la que no me he marchitado y no me he vuelto un gruñón ermitaño", declara con una sinceridad palpable sobre su segunda esposa, a quien aventaja por 45 años. 

"Cada día encuentra una forma nueva de mantenerme activo y en movimiento, alegre, esperanzado y necesario", añade el ahora bisabuelo, resaltando la vitalidad que irradia su relación.

En la inminencia de su centenario, Van Dyke enfatiza la importancia de cultivar una perspectiva positiva ante los desafíos de la vida. Recomienda, ante todo, aceptar con humor el inevitable deterioro físico y resistir la tentación de abrumar a los demás con relatos nostálgicos del pasado. "La mirada con ojos vidriosos es un buen barómetro interno... Si siento que la energía se me escapa de la voz o que el cerebro se me afloja, es una señal inequívoca de que estoy cayendo demasiado hondo en la tierra de los recuerdos. ¡Despierta Dick! En cuanto empiezo a sentir una especie de aceleración interna, ese es mi salvavidas de regreso al presente", revela, compartiendo una estrategia personal para mantenerse anclado en el presente.

Van Dyke advierte sobre el peligro de tomarse la vida demasiado en serio, y aboga por mantener una actitud lúdica frente a los desafíos de la longevidad. "Hasta el momento actual, tarareo mientras encaro las rutinas diarias, cuento chistes, hago bromas, contorneo el cuerpo simplemente por diversión...", confiesa el eterno galán, demostrando que la alegría es, en última instancia, el mejor elixir de la juventud.