El Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM), que alberga a Los Niños del Llullaillaco, tres cuerpos crioconservados desde hace más de 500 años, hallados en 1999, en la cima de un volcán de la Puna de Salta, invita a salteños y visitantes a hacer un viaje por los pasillos de las raíces latinoamericanas.
A través del silencio, los tres niños, que son exhibidos de a uno por vez, nos cuentan la historia, nos invitan a indagar y nos transmiten una cultura que sigue viva, como una cuestión de aprendizaje e identidad.
El director del museo, Mario Bernaski, charló con Gente de Salta.
“El MAAM invita a los visitantes a un viaje, a una expedición para conocer las raíces prehispánicas, comunes a todos los salteños y norteños”, expresó, y destacó la importancia de fomentar esa parte interpretativa que hace "al conocimiento y la incorporación de esa identidad, que muchas veces no conocemos".
Luego, señaló que dirigir este museo, que recibe 170 mil visitas al año, “implica gestionar un ámbito complejo desde lo cultural, desde lo diverso y desde el reto que significa la conservación de los niños, tanto de los cuerpos como del ajuar”, y agregó que, ”este año, el MAAM busca ampliar su visibilidad y alcance”, teniendo en cuenta que resguarda tres ofrendas de altura o Capacochas: la de Chuscha, que es de 1928; la de Quehuar, rescatada tras ser dinamitada y saqueada; y la del Llullaillaco.
El museo, inaugurado en 2004 especialmente para albergar a los niños, recibió varios premios por haber sido votado por los viajeros como el mejor de Argentina.
Su colección principal presenta el patrimonio arqueológico descubierto en marzo de 1999, que incluye a los tres niños y todo el ajuar que los acompañaba, compuesto por unos 150 objetos con arte plumario, metal, cerámica, textil, con componentes orgánicos que se deben mantener con iluminación filtrada, una temperatura estable de 18 grados, y una humedad del 45%.
Se trata de los cuerpos extraordinariamente conservados de dos niñas y un niño hallados en la cima del volcán Llullaillaco, a 6.739 metros de altura, en el marco de una expedición de la National Geographic Society comandada por el explorador norteamericano Johan Reinhard, secundado por la arqueóloga argentina, Constanza Ceruti .
Capacocha
Los cuerpos permanecieron en el lugar por más de 500 años, y los investigadores establecieron que fueron ofrecidos en una ceremonia religiosa incaica conocida como Capacocha, uno de los rituales más importantes del imperio, en gratitud al sol. Este rito era una obligación del calendario Inca, en el que se entregaba lo mejor que se tenía, con la idea de ser retribuidos de la misma forma, y la vida de los niños era la principal ofrenda.
“El MAAM es conocido en todo el mundo por lo impactante de los Niños del Llullaillaco, que son cuerpos crioconservados, y por el ajuar", explicó Bernaski, tras lo que consideró crucial "comprender el concepto de Capacocha desde lo cultural y desde la trascendencia fundamentalmente para la cultura andina incaica, de lo que es esa aproximación a la alta cumbre, a la alta montaña”.
Más adelante, señaló que se trabaja en la incorporación distintos medios, gráficos, audiovisuales y redes sociales, además de mapas hápticos y material con lectura braille, "siempre con la idea de pluralidad", que “sea abarcativo y accesible”, y que despierte la curiosidad y el interés por esa identidad ancestral, muchas veces desconocida, pero que reside en lo más profundo de nuestro ser.
Por otro lado, comentó que el MAAM trabaja en estrecha colaboración con las comunidades locales, y un ejemplo de esto es la interpretación del sueño del cacique, Miguel Siares, sobre la Pachamama, plasmada en un monumento en la estación de trenes de San Antonio de los Cobres, resultado del financiamiento de la obra de la reconocida artista Gladys Díaz Zepesky.
Allí, la comunidad puede ver la imagen de la Pachamama, lograda a partir de la interpretación del sueño, que la relacionó con la figura de “una mujer anciana, acompañada por un zorrito y un cóndor”, y “celebrar ceremonias, demostrando que el museo trasciende su espacio físico y constituye interrelación con la comunidad”, reveló Bernaski, quien detalló que una gran cantidad de alumnos de escuelas lo visitan.
“Hace muy poco hemos generado también, y este año estamos avanzando muy fuerte, en lo que tiene que ver con la incorporación de tótems a través de la inteligencia artificial, para llegar al segmento de los jóvenes, principalmente, adaptándonos a los cambios en la comunicación”, dijo, y agregó: “A pesar de ser un museo con elementos clásicos, se están incorporando tecnologías”.
Premiado por su accesibilidad, con rampas, baños adaptados y con cambiadores para bebés, el MAAM “es básicamente un trabajo plural, interdisciplinario, es compromiso”, consideró su director.
“Algo que lo hace único porque no debería existir, es la conservación perfecta de los niños. Eso va contra natura, por lo tanto, nosotros luchamos todos los días contra procesos, que son bioquímicos y biológicos y que, a través de la maravilla del sistema de crioconservación que tiene el museo, uno puede controlarlos y ralentizarlos”, afirmó.
Bernaski contó que, más allá de la tecnología que se utiliza para el mantenimiento de los cuerpos, lo importante es “lo conceptual” de estos equipos, diseñados y creados íntegramente en el país para este museo, y que tiene que ver con “la capacidad de interpretar qué es lo que pasaba en la montaña, ver la condición del entorno y encontrar la solución tecnológica del encapsulamiento”.
“Esa fue una genialidad que surgió tomando mate con mi papá, Marcelo Bernaski, que era meteorólogo, y que me dijo que la solución era encapsular los cuerpos. Fue básicamente algo tan simple, y luego se logró hacer la tecnologización, darle ciencia a través de un equipo de trabajo muy grande que puso no solo el Gobierno de Salta, sino también la gente de INVAP”, la empresa estatal argentina de alta tecnología, radicada en Bariloche.
“Llegar a la concreción de ese concepto muy inicial de mi padre, pero con un equipo tremendamente plural y amplio que es lo que en definitiva hizo la fortaleza y lo que nos hace únicos en el mundo, porque este sistema no existe en ninguna otra parte”, remarcó.
Finalmente, el director comentó que, “si bien el crecimiento de visitantes se ha estabilizado”, debido la maduración y también a limitaciones de infraestructura, “el museo se enfoca en mejorar la comodidad de los visitantes y organiza turnos para las escuelas”, tras lo que detalló que el acceso de las personas es a demanda libre.
La exposición de los Niños del Llullaillaco también es motivo de polémica, ya que comunidades de pueblos originarios pidieron en distintas ocasiones la restitución de los restos, que requieren de toda una infraestructura especial de preservación.