La industria del cine independiente registró esta semana una marca sin precedentes: Backrooms: sin salida, el largometraje dirigido por Kane Parsons para A24, superó los 100 millones de dólares en taquilla doméstica en sus primeros seis días de exhibición. Con 144 millones de dólares recaudados a nivel global, el filme se convirtió en el mayor éxito financiero de la historia del estudio y posicionó a su director de 20 años como el realizador más joven en encabezar la cartelera de Estados Unidos.
La cifra cobra mayor dimensión si se considera el costo de producción: 10 millones de dólares. La película generó en su primer fin de semana ocho veces su presupuesto, una proporción inédita para un cineasta debutante y para una propiedad intelectual surgida fuera de los canales tradicionales de Hollywood. La apertura local triplicó además el récord anterior del estudio, que pertenecía a Civil War, de 2024, con 25,5 millones de dólares.
El origen del proyecto se remonta a 2019, cuando una imagen anónima difundida en el foro 4chan dio vida a uno de los mitos digitales más extendidos de los últimos años: los Backrooms, una red de pasillos y oficinas vacías de geometría imposible que, según la leyenda, aguarda detrás de las paredes del mundo conocido. Parsons entonces de 17 años tomó esa imagen y construyó una serie de cortos en YouTube que acumula más de 200 millones de visualizaciones. Fue el productor ejecutivo Chris White quien detectó su trabajo por recomendación de su hijo adolescente y aceleró el contacto con A24.

El trato incluyó una condición no negociable del propio Parsons: control creativo total sobre el proyecto. El productor y actor Mark Duplass confirmó públicamente que el director lideró todos los aspectos técnicos y artísticos del rodaje, llevado a cabo en Vancouver bajo el título provisional Effigy. El set principal ocupó 2.800 metros cuadrados y reprodujo la atmósfera opresiva de los espacios liminales que Parsons había modelado originalmente con herramientas de diseño digital como Blender.

El guion, desarrollado junto al escritor Will Soodik colaborador en la serie Westworld abandonó el formato de metraje encontrado que caracterizaba los originales para explorar una narrativa de tono surrealista centrada en el trauma y la memoria. La historia transcurre en 1990 y sigue a Clark, un vendedor de muebles interpretado por Chiwetel Ejiofor nominado al Oscar por 12 años de esclavitud que descubre en el sótano de su negocio un portal hacia el laberinto. Renate Reinsve, nominada al mismo premio por Sentimental Value, completa el elenco principal como la terapeuta que se adentra en los Backrooms en busca de respuestas.

El 88 por ciento de los espectadores tiene menos de 35 años, lo que convierte a la Generación Z en el motor central de la convocatoria. En Argentina, el filme atrajo 183.222 asistentes durante su primera semana de exhibición. El tráiler acumula más de 31 millones de visualizaciones en línea, y el concepto registra 30 mil millones de interacciones en TikTok. La comunidad de Reddit dedicada al universo Backrooms cuenta con 350.000 suscriptores, y el fenómeno se extendió además a videojuegos disponibles en Steam y Roblox.
La fotografía original que dio origen al mito fue identificada como una imagen tomada en una mueblería de Wisconsin durante una remodelación en 2002, dato que cerró años de especulación sobre su procedencia sobrenatural.

A24 mantiene conversaciones activas con Parsons para expandir la franquicia en formato antológico. No existe confirmación de fecha de rodaje ni de elenco para una continuación, aunque el desarrollo se encuentra en fase de concepto. Entre los productores vinculados al proyecto figuran James Wan, Shawn Levy, Osgood Perkins y Peter Chernin, entre otros.