Mientras la Argentina se enfrasca en debates sobre reformas laborales y modificaciones en la ley penal juvenil, una brisa marina pareció traer un respiro inesperado. El presidente Javier Milei, buscando quizás un momento de distensión, encontró tiempo para lo que algunos podrían considerar esencial: afinar la voz, mano a mano con Fátima Florez, en los preparativos del espectáculo Fátima Universal, que ilumina las noches del Teatro Roxy en Mar del Plata.
Una escena que, por un instante, desdibujó las líneas entre la política y el espectáculo.
La tarde del martes se vistió de los colores vibrantes de un show. Una caminata, casi un peregrinaje, acompañó al presidente por las calles de la ciudad balnearia. Un breve discurso resonó desde la improvisada tribuna de una camioneta. Y luego, el ensayo, donde Milei se sumergió en la dinámica del escenario. La mirada atenta de Fátima Florez no pasó por alto el desempeño del mandatario. “La voz le sonó espectacular”.
Fátima, con su característico humor, aclaró que el tiempo fue esquivo para discusiones políticas profundas. “No hubo tiempo porque fue el ensayo y él tiene que seguir con sus actividades y yo con las mías”, explicó, dejando entrever que incluso los momentos compartidos están regidos por las exigencias de la agenda.
La jornada presidencial continuó con su rol de orador principal en la Derecha Fest, un evento de carácter privado que tuvo lugar en la misma ciudad.
Pero antes, Milei cantó junto a Fátima Florez El Rock del Gato, de Ratones Paranoicos.
La presencia presidencial generó una notable expectación en la zona: decenas de seguidores se congregaron desde temprano frente al Teatro Roxy, ansiosos por saludar al mandatario y establecer un contacto directo con el líder libertario. Pero también recibió abucheos de parte de aquellos que no lo quieren.