El actor estadounidense Robert Duvall falleció este domingo, a los 95 años en su residencia de Virginia. La noticia fue confirmada por su esposa, la salteña Luciana Pedraza, con quien compartió casi tres décadas de vida en común. Dueño de una carrera que atravesó más de seis décadas y más de 140 producciones, Duvall fue uno de los intérpretes más respetados de Hollywood.

Duvall alcanzó reconocimiento mundial por su papel de Tom Hagen en El Padrino y El Padrino II, dirigidas por Francis Ford Coppola. En esas películas interpretó al consejero estratégico de la familia Corleone, un personaje clave en la construcción dramática de la saga.
Por esa actuación recibió una nominación al Oscar como Mejor Actor de Reparto.

Sin embargo, su galardón más importante llegó en 1983, cuando ganó el Premio de la Academia como Mejor Actor por su trabajo en Tender Mercies, donde encarnó a un cantante country en busca de redención. A lo largo de su trayectoria acumuló siete nominaciones al Oscar.

Otra de sus interpretaciones más recordadas fue la del teniente coronel Kilgore, en Apocalypse Now, también bajo la dirección de Coppola. Allí pronunció una de las frases más célebres del cine contemporáneo: “Me encanta el olor del napalm por la mañana”.
El papel le valió otra nominación como actor de reparto y consolidó su imagen como un intérprete de enorme intensidad y presencia en pantalla.
Su filmografía incluyó títulos como The Great Santini, A Civil Action, The Judge y producciones populares como Days of Thunder e Deep Impact. Además, incursionó como director en proyectos personales como The Apostle, que también protagonizó.
El vinculo con la Argentina y el adiós de la Salteña
Más allá de su trayectoria en Hollywood, Duvall sostuvo durante más de 30 años una relación estrecha con la Argentina. En 1996 conoció en Buenos Aires a Luciana Pedraza, nacida en Salta y criada en Jujuy, quien por entonces se dedicaba al mundo empresarial y más tarde desarrolló una carrera como actriz. Se casaron en 2004 y, desde entonces, alternaron su vida entre Estados Unidos y el país.
Luciana Pedraza confirmó la noticia a través de sus redes sociales y compartió un mensaje de despedida. “Ayer nos despedimos de mi amado esposo, querido amigo y uno de los mejores actores de nuestro tiempo. Bob falleció en paz en su hogar, rodeado de amor y consuelo”, escribió, aludiendo al costado más íntimo del intérprete.
En otro tramo, distinguió su dimensión pública de la privada: “Para el mundo, fue un actor ganador del Oscar, un director, un narrador. Para mí, lo era todo”. También agradeció las muestras de afecto y pidió respeto por el duelo familiar, al señalar que necesitaban tiempo y privacidad para honrar su memoria.
En Salta, Duvall y Pedraza fueron propietarios, a principios de siglo, de una histórica finca ubicada a pocos kilómetros de la capital provincial, al pie de los Andes. Con el tiempo, ese predio se consolidó como el hotel House of Jasmines, hoy reconocido dentro del segmento de alta gama y distinguido en 2025 con una Llave MICHELIN. El establecimiento continúa operando como uno de los espacios turísticos más destacados de la provincia, aunque los propietarios actuales son una reconocida familia francesa.
Mientras tanto, en 2002, Duvall filmó en Buenos Aires Assassination Tango, proyecto que dirigió y protagonizó, inspirado en su pasión por el tango. Fue distinguido como Académico Honoris Causa por la Academia Nacional del Tango y participó en múltiples actividades vinculadas a esa música, que consideraba una de sus mayores afinidades culturales fuera de Estados Unidos.
Aunque nunca tuvo hijos y atravesó tres matrimonios previos, encontró estabilidad en su vida junto a Pedraza, con quien compartía su residencia rural en Virginia, dedicada también a la crianza de caballos.
Duvall fue parte de una generación de actores formados en el teatro neoyorquino, junto a figuras como Dustin Hoffman y Gene Hackman. Su estilo se caracterizó por la sobriedad y por una capacidad para sostener personajes complejos sin excesos interpretativos.
Con más de seis décadas de trabajo ininterrumpido, se consolidó como uno de los grandes nombres del cine estadounidense contemporáneo. Su legado incluye personajes centrales en algunas de las películas más influyentes del siglo XX y una conexión particular con la Argentina que marcó su vida personal.