El aire se carga de tensión a medida que se acercaban las tan esperadas presentaciones de Bandana en el Teatro Gran Rex, los días 6 y 7 de marzo, fechas que marcarían el punto álgido de la celebración de sus 25 años.
Sin embargo, las alarmas comenzaron a sonar dentro del grupo.
May Martorelli, en el programa Arriba Argentinos, destapó la olla de una nueva interna que amenaza con sacudir los cimientos de la banda, dejando entrever un futuro incierto.
¿El fin de una era? Rumores de ruptura en Bandana
En medio de la creciente ola de rumores, Lissa Vera rompió el silencio, aunque sin confirmar explícitamente su salida de Bandana. Según sus declaraciones, en las últimas apariciones públicas y videos promocionales del grupo, se podía palpar una atmósfera enrarecida, un eco de discordia que resonaba especialmente en torno a Lisa.
Al parecer, habría sido relegada de decisiones cruciales en la producción de los shows en el Gran Rex, como si una invisible barrera la separara de sus compañeras.
La disputa silenciosa: Los derechos del nombre en el epicentro del conflicto
La raíz de este conflicto, según fuentes cercanas, se hunde en la compleja cuestión de los derechos del nombre Bandana, que legalmente pertenecen a Lourdes Fernández, Virginia Da Cunha y Lissa.
No obstante, entre las tres artistas existirían intereses divergentes en torno a la gestión y el futuro del proyecto, como si cada una navegara en un barco diferente con rumbo opuesto.
Martorelli detalló que, durante un tiempo considerable, Lissa, junto a su hermano (quien también actúa como su representante), habría estado negociando por su cuenta acuerdos comerciales vinculados a la marca Bandana, dejando al margen a Lourdes y Virginia de ciertos beneficios económicos.
Una jugada que, al parecer, no fue bien recibida por sus compañeras, generando un resentimiento palpable.
Esta situación habría culminado en una drástica decisión por parte de Lourdes y Virginia: excluir a Lissa de la organización y producción de los próximos shows en el Gran Rex. Una medida contundente que no solo marca un quiebre interno, sino que también levanta un muro que, a juzgar por las señales, se ha vuelto imposible de disimular frente a las cámaras, dejando al descubierto una grieta profunda en el corazón de Bandana.
El conflicto, además, habría tenido como punto de inflexión la reciente causa por violencia de género que tuvo a Lourdes como protagonista, y que Lisa salió públicamente a respaldar. Ese episodio habría funcionado como “caldo de cultivo” para que las diferencias económicas y de poder dentro del grupo finalmente salieran a la luz.