En el norte argentino, en Salta y Jujuy, el carnaval no es solo una fiesta. Es un ritual social, espiritual y político, una forma de reafirmar identidad, territorio y memoria colectiva. Entre harina, coplas, diablos y chicha, las comunidades reeditan prácticas ancestrales que mezclan herencias indígenas, coloniales y contemporáneas.
Jueves de Comadres y Compadres: el ritual del lazo social
El Jueves de Comadres (hoy) y el Jueves de Compadres (semana pasada) son dos fechas centrales del calendario carnavalero. Su origen se remonta a tradiciones españolas de compadrazgo, pero en los Andes adquirieron un significado propio: reafirmar alianzas comunitarias, afectivas y simbólicas.
Las comadres —amigas, familiares, vecinas— se reúnen para compartir comida, bebida, coplas y juegos rituales. El acto de talquearse, arrojar harina o serpentina no es una simple broma: representa la suspensión simbólica del orden cotidiano, un tiempo en el que las jerarquías se diluyen y el cuerpo se vuelve protagonista de la celebración.
Desde la antropología, este momento se interpreta como una fase liminal, un “tiempo fuera del tiempo” donde la comunidad se permite transgredir normas y reforzar vínculos.
El carnaval andino está profundamente ligado a la cosmovisión andina del ciclo agrícola. Febrero marca el tiempo de lluvias, fertilidad y abundancia. La Pachamama —madre tierra— recibe ofrendas, comida y bebida, en un acto de reciprocidad que expresa la ética andina del “dar para recibir”.
El Pujllay, figura central del carnaval, encarna la fertilidad, el exceso y la risa. Su “desentierro” inaugura la fiesta; su “entierro” la clausura. En términos simbólicos, el Pujllay representa el caos creativo necesario para la continuidad de la vida social y natural.
Coplas: memoria oral y resistencia
Las coplas son una de las expresiones más antiguas del carnaval. En ellas se mezclan humor, crítica social, erotismo y memoria histórica. Para la antropología, las coplas funcionan como un archivo oral comunitario, donde se dicen verdades que en otros contextos no podrían expresarse.
Durante el carnaval, la palabra se libera. La burla, el doble sentido y la ironía se vuelven herramientas de crítica social y política, un espacio donde se negocian tensiones de género, poder y clase.
En las últimas décadas, el carnaval andino se transformó en un evento turístico masivo, con festivales, corsos organizados y circuitos culturales. Este proceso genera tensiones: por un lado, visibiliza y dinamiza economías locales; por otro, corre el riesgo de folklorizar y mercantilizar prácticas rituales profundas.
Antropólogos advierten que el desafío es preservar el sentido comunitario del carnaval frente a su espectacularización. La fiesta no es solo un producto cultural, sino una práctica viva de identidad y pertenencia.
El carnaval andino no es una tradición estática. Se transforma con la migración, las redes sociales, la música urbana y el turismo. Hoy conviven comparsas ancestrales con DJs, rituales a la Pachamama con festivales masivos y coplas con streaming.
Agenda de actividades
Salta: almuerzos, coplas y encuentros desde el mediodía
Desde las 12.00, distintas localidades comenzaron a recibir a las comadres con propuestas gastronómicas y encuentros culturales.
En la ciudad de Salta, en La Ventolera (O’Higgins 585), se realiza un almuerzo comunitario a la canasta, como punto de encuentro artístico y cultural para iniciar la jornada.
En Campo Quijano, la Parrillada El Quincho ofrece un almuerzo tradicional con recibimiento de comadres, mientras que en La Silleta, en Finca Castillo, se da inicio al Jueves de Comadres del Carnaval Silletano con almuerzo y coplas.
La tarde: juegos, corsos y encuentros populares
A partir de las 15.00, la Plaza 8 de Diciembre de La Silleta es escenario del gran encuentro de comadres, con música y juegos de harina, actividad que se extenderá hasta las 19.00.
En Campo Quijano comienzan los Corsos de la Familia en las calles principales, mientras que a las 17.00 en Cerrillos, sobre calle Mariano Moreno, se realiza el Carnaval de Antaño y el Encuentro de Comadres, uno de los más convocantes del Valle de Lerma.
Desde las 18.00, el Paseo de los Poetas en la capital salteña recibe a agrupaciones y copleras, convirtiéndose en uno de los puntos más concurridos por jóvenes y turistas.
La noche: actos oficiales y corsos en el interior
A las 19.00, en el Mercado Artesanal (Av. San Martín 2555), comienza el Encuentro de Comadres con canto de copleras y música en vivo.
A las 20.00 se realiza el acto central con el homenaje a Severo Báez, referente histórico del carnaval salteño.
En paralelo, continúan los corsos en Campo Quijano sobre avenida Chile, mientras que a las 21.00 se inauguran los Corsos de la Alegría en Vaqueros y los Corsos Color Familiar en Urundel.
La jornada oficial en la capital cierra a las 21.30 con el ritual de la Chayada en el Mojón y el convite de chicha, una de las ceremonias simbólicas más representativas del carnaval andino.
Jujuy: una agenda carnavalera con festivales y rituales ancestrales
De cara al fin de semana largo, Jujuy despliega una agenda intensa de celebraciones que combinan festivales masivos y rituales ancestrales. Son muchos los salteños y de otras provincias también que llegan a tierras jujeñas para la oportunidad.
Entre las principales actividades se destacan:
Jueves 12 de febrero: Jueves de Comadres.
Del 13 al 16 de febrero: Carnaval de Los Tekis en San Salvador de Jujuy.
Sábado 14 de febrero: Bajada de Diablos en Uquía y Maimará.
Del 14 al 16 de febrero: Carnaval Grande en toda la provincia.
Martes 17 de febrero: Martes de Chaya, agradecimiento a la Pachamama.
21 de febrero: Carnaval Chico.
28 de febrero: Carnaval de Flores.
7 de marzo: Carnaval de Remache y entierro del Pujllay.
Las celebraciones se distribuyen en todas las regiones jujeñas:
Valle: corsos urbanos y encuentros populares.
Yungas: rituales guaraníes como el Arete Guazú y carnavales comunitarios.
Quebrada: comparsas, topamientos, desentierros y ceremonias tradicionales.
Puna: festivales y carnavales grandes y chicos con fuerte identidad local.