Sinfonía moderna

Rosalía y la búsqueda de la luz

En “Lux”, su nuevo álbum, la artista española se adentra en la espiritualidad femenina a través de santas, poetas y pensadoras medievales. Dieciocho canciones que cruzan siglos, idiomas y emociones para responder una pregunta íntima: cómo acercarse a Dios.

Por Javier Corbalán

Rosalía — lux

Rosalía siempre fue una exploradora del tiempo. Viaja entre siglos y sonidos para construir su propio lenguaje, una mezcla de ritmos antiguos y pulsos contemporáneos. En su nuevo disco, Lux, la artista española vuelve a hacerlo, pero con una ambición distinta. No busca solo la innovación musical, sino una forma de trascendencia.

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Un viaje espiritual en clave pop

En Lux, Rosalía explora la espiritualidad femenina desde el Medievo hasta el presente. El álbum, compuesto por dieciocho canciones agrupadas en cuatro movimientos, combina lo sinfónico con lo electrónico, lo sacro con lo urbano. Canta en catorce idiomas, del latín al japonés, del catalán al hebreo y construye una narrativa que une lo terrenal con lo divino.

“¿Cómo puedo estar más cerca de Dios?”, se pregunta en uno de los temas. Esa búsqueda, dice, no es religiosa, sino existencial, una forma de entender el amor, la entrega y el vacío.

Una artista en diálogo con la historia
 

Rosalía, de 33 años, ha convertido cada disco en una etapa de un viaje temporal y emocional.

Los Ángeles (2017) recuperó el eco de los siglos XVIII y XIX con un flamenco austero, marcado por la muerte y la tradición.

El mal querer (2018) reescribió el siglo XIII desde el trap y el pop, inspirada en una novela occitana prohibida por hablar de la libertad femenina.

Motomami (2022) miró el presente urbano, entre la bachata, el reguetón y la electrónica.

Lux (2025) une todos esos caminos: rescata la voz de mujeres místicas, pensadoras y santas, y la proyecta hacia el futuro.

“Es por amor y curiosidad: el deseo de comprender mejor al otro”, explicó en una entrevista. “Como dice Simone Weil, amar es amar la distancia que nos separa de la persona amada”.

Santas, poetas y pensadoras

Entre las figuras que inspiran Lux están Santa Olga de Kiev, Hildegarda de Bingen, Juana de Arco, Santa Rosa de Lima y la filósofa francesa Simone Weil. Todas mujeres que, desde distintas épocas, buscaron una conexión entre el espíritu y el mundo.

Rosalía las hace dialogar con su propia voz: una voz que pasa del canto gregoriano al techno, de lo coral al susurro. En Berghain, homenajea a Hildegarda; en Magnolias, canta sobre la disolución del yo:

“Promete que me protegerás
A mí y a mi nombre en mi ausencia 
Yo, que vengo de las estrellas 
Hoy, me convierto en polvo 
Pa volver con ellas.”

La mística como rebeldía

El misticismo de Lux no es un refugio, lo plantea como una respuesta a la mirada masculina que dominó la narrativa pop, incluso en su propio trabajo anterior.

 “La inspiración principal es la mística femenina”, contó al New York Times. “Quizás el primer artefacto cultural no fue un arma, sino un recipiente: algo que contiene. Eso también es crear”.

La artista traduce esa idea en sonido: cuerdas monumentales, coros, percusiones digitales. “Este disco tiene intención de verticalidad”, dice. “Es un movimiento entre el reino material y algo más espiritual”.

Entre la carne y la luz

En su esencia, Lux es una meditación sobre el amor, no como posesión, sino como desprendimiento. Es un álbum que celebra la búsqueda del sentido, la fe y la vulnerabilidad. “Mi corazón nunca ha sido mío / yo siempre lo doy”, canta. “Seré tu reliquia”.

Rosalía convierte esas palabras en un espejo contemporáneo, uno donde las santas medievales y las mujeres de hoy comparten una misma pregunta sobre el amor, la entrega y la trascendencia.
Y, como en toda su obra, lo hace con una mezcla de intelecto y emoción, con la ambición de transformar la experiencia musical en una forma de revelación.