La propuesta medieval llega a escena con “Temps Clar, historias de juglares”, un espectáculo que invita a viajar en el tiempo a través de la música y los relatos de la Edad Media. Durante dos noches, el público podrá sumergirse en un universo de trovadores, cantigas y sonidos antiguos, acompañados por historias que reconstruyen la mística de aquella época.
Las funciones serán este viernes 1 y sábado 2 de mayo a las 21 horas en Pro Cultura Salta, en un encuentro pensado para disfrutar de la música medieval en vivo y dejarse llevar por una experiencia que combina arte, historia y emoción.

La música medieval es una de las primeras formas organizadas de expresión musical en Occidente y constituye un puente entre lo sagrado, lo popular y lo poético. Desarrollada entre los siglos V y XV, este repertorio refleja una época atravesada por la espiritualidad, pero también por la vida cotidiana, el amor y la tradición oral.
Desde los cantos litúrgicos en monasterios hasta las composiciones de trovadores y juglares en las cortes, la música medieval se caracteriza por su riqueza simbólica, sus melodías simples pero profundas y el uso de instrumentos hoy considerados históricos. Lejos de ser un arte lejano, sigue despertando interés por su capacidad de transportar a otros tiempos y por la conexión emocional que genera en quien la escucha.
“Lo que hoy es un ensamble consolidado de música medieval comenzó, en realidad, como una experiencia pedagógica. Hace varios años, en el ámbito escolar —puntualmente en Ciudad Jardín y la Escuela Almafuerte de Bellavista— surgió la idea de utilizar la música antigua como herramienta didáctica para la enseñanza de la flauta dulce. A partir de ese primer acercamiento, alumnos y docentes fueron descubriendo un universo sonoro rico en matices, que con el tiempo dejó de ser solo una práctica educativa para transformarse en un proyecto artístico”, contó Alejandro Gutiérrez .
La iniciativa atravesó distintas etapas: momentos de gran actividad y otros en los que quedó en pausa. Sin embargo, siempre volvió a retomarse, impulsada por el interés de quienes encontraban en ese repertorio una forma de expresión propia. Aquellos primeros alumnos crecieron, se formaron como músicos y comenzaron a sumarse nuevos integrantes atraídos por la estética y la profundidad de la música antigua.
En sus comienzos, el repertorio abarcaba desde la Edad Media hasta el Renacimiento. Pero hubo un punto de inflexión clave: el encuentro con Marcelo García Murillo, referente de la música medieval en Argentina. Su influencia —tanto desde lo musical como desde la construcción de instrumentos históricos— despertó en el grupo un interés más profundo por ese período. A partir de entonces, decidieron enfocarse exclusivamente en la música medieval, especialmente la comprendida entre los siglos XI y XIV.
“El repertorio se centra principalmente en los trovadores provenzales, figuras nobles que combinaban el arte de la guerra con la poesía y la música, componiendo canciones dedicadas al amor y a la figura femenina”, contó Alejandro. Dentro de ese universo también adquiere un lugar destacado Alfonso X el Sabio, monarca y estudioso que dejó un vasto legado musical con sus “Cantigas de Santa María”, obras dedicadas a la Virgen que hoy forman parte central del programa del grupo.
Actualmente, el ensamble está integrado por seis músicos, aunque su formación es flexible y puede variar según el proyecto. Para su presentación en Salta, el grupo reúne artistas de Buenos Aires y una integrante local, Lucía Marino, quien aporta su voz y la flauta dulce tenor. A ellos se suman Paco Ramos, con una viola medieval —antecesora de los instrumentos de cuerda actuales—; Poppy Clayman, en flautas dulces de distintos registros; Diego Moller, en guitarra sarracena, de raíz árabe; y Laura Pizzarelli, en percusión con instrumentos europeos y orientales.
El propio Diego Gutiérrez completa la formación con la viola da gamba —antecesora del violonchelo— y asume además un rol narrativo fundamental: es quien hilvana las historias que contextualizan cada pieza, generando una experiencia escénica que va más allá del concierto tradicional.

El propio músico había llevado las historias que contextualizan cada pieza, generando una experiencia escénica que va más allá del concierto tradicional.

Así, el proyecto no solo propone un recorrido musical, sino también un viaje en el tiempo. A través de sonidos, relatos y una cuidada investigación histórica, el grupo invita al público a sumergirse en la mística de la Edad Media, reviviendo un repertorio que, siglos después, sigue encontrando nuevas formas de resonar.