Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), ingresó formalmente en la carrera por la secretaría general de Naciones Unidas tras la confirmación del Canciller, Pablo Quirno. El cargo que quedará vacante cuando António Guterres finalice su mandato en 2026.
El anuncio se hizo oficial hoy mediante un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores publicado hoy en su plataforma sitio web.
"Es un honor y un privilegio presentar hoy la candidatura de Rafael Grossi al cargo de Secretario General de las Naciones Unidas", celebró Quirno en sus redes sociales.
Su postulación se da en un escenario competitivo, con varias candidaturas ya confirmadas y en un proceso donde la tradicional rotación regional, aunque no es una regla escrita, vuelve a posicionar a América Latina entre las regiones con mayores chances de encabezar la organización.
En la contienda también se encuentran figuras con peso político y experiencia multilateral como Michelle Bachelet, expresidenta de Chile, y Rebeca Grynspan, ex vicepresidenta de Costa Rica.
En todos los casos, las candidaturas deberán atravesar un proceso que combina negociaciones entre países, sondeos internos y el papel decisivo de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia
Quién es Rafael Grossi
De formación politóloga y diplomática, Rafael Grossi inició su carrera en el servicio exterior argentino tras egresar con medalla de plata del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN). Completó una maestría en relaciones internacionales en el Instituto Universitario de Ginebra y un doctorado en historia y política internacional. En sus primeros años, ocupó funciones en la embajada argentina en Bélgica y en la misión ante la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra, donde comenzó a especializarse en seguridad nuclear y cooperación internacional.
Consolidó su trayectoria entre 2007 y 2013, período en el que se desempeñó como director general de Coordinación Política de la Cancillería argentina y posteriormente como director general adjunto del OIEA. En 2013 fue designado embajador en Austria y ante los organismos con sede en Viena, con representación concurrente en Eslovaquia y Eslovenia.
Su proyección internacional alcanzó un punto clave el 3 de diciembre de 2019, cuando asumió como director general del OIEA. Desde entonces se convirtió en un interlocutor central en los principales conflictos vinculados a la seguridad nuclear. Durante la guerra entre Rusia y Ucrania mantuvo reuniones tanto con Vladímir Putin en Moscú como con Volodímir Zelenski en Kiev, con el objetivo de reducir el riesgo sobre instalaciones nucleares sensibles. En Medio Oriente, su rol también fue determinante: en junio de 2025 recibió amenazas públicas de un alto funcionario iraní tras advertencias sobre el estado del programa nuclear de ese país.
A lo largo de su carrera, Grossi ocupó cargos relevantes bajo administraciones de distinto signo político, lo que reforzó su imagen de diplomático técnico más que partidario. Fue director general de Coordinación Política durante la presidencia de Néstor Kirchner, designado embajador en Austria por Cristina Fernández de Kirchner en 2013, y mantuvo funciones multilaterales durante la gestión de Mauricio Macri. Esa continuidad, sumada a más de tres décadas en el sistema internacional, consolidó un perfil transversal a colores políticos.
Los candidatos y el escenario regional
Con la convocatoria formal a nominaciones ya lanzada, varios países confirmaron quiénes competirán por la secretaría general.
Chile: El presidente Gabriel Boric anunció que Chile nominará a la ex presidenta, Michelle Bachelet, quien además fue Alta Comisionada para los Derechos Derechos Humanos y directora ejecutiva de ONU Mujeres.
Costa Rica: El gobierno de Rodrigo Chaves postuló a la economista, Rebeca Grynspan, de 69 años, actual secretaria general de la UNCTAD y ex vicepresidenta de su país.
Argentina: El diplomático argentino, Rafael Grossi, confirmó su candidatura, con el respaldo del Gobierno argentino en la etapa de nominación formal.
Aunque la rotación tradicional de la ONU ubica a América Latina como la región siguiente en la lista para ocupar la secretaría general, diplomáticos anticipan que podrían surgir candidaturas desde otras zonas geográficas, lo que abre un escenario más competitivo.
El proceso de elección
El Consejo de Seguridad, compuesto por 15 países, es el organismo que recomendará un candidato a la Asamblea General. Para lograrlo se realizan votaciones secretas conocidas como sondeos informales, en las que cada miembro puede elegir entre “alentar”, “desalentar” o “no opinar”.
La definición final depende del consenso entre los cinco miembros permanentes con poder de veto: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido. Sin su acuerdo, ningún candidato puede avanzar.
Una vez alcanzado el consenso, el Consejo aprueba una resolución, generalmente a puertas cerradas, que luego se remite a la Asamblea General para su confirmación.
La Asamblea General aprobó en 2025 nuevas reglas para abrir un proceso históricamente reservado. Cada candidato deberá presentar una declaración de visión, que se publicará en una página oficial de la ONU, y detallar sus fuentes de financiación.
El rol del secretario general
La Carta de Naciones Unidas establece que el secretario general es el “jefe administrativo” del organismo. Su función combina gestión, representación y diplomacia. Actualmente, la estructura bajo su órbita incluye más de 30.000 empleados civiles, 11 misiones de paz y un presupuesto básico de 3.700 millones de dólares, a lo que se suma el presupuesto de operaciones de paz, de 5.600 millones.
Aunque es el rostro político de la organización, su margen de acción está limitado por las decisiones del Consejo de Seguridad, el único órgano con facultad para autorizar sanciones o el uso de la fuerza.
Argentina y la historia del cargo
Desde su creación en 1945, el cargo de secretario general de la ONU fue ocupado por nueve personas, pero ninguna de ellas fue argentina.
El único representante del continente americano que llegó al puesto fue Javier Pérez de Cuéllar, diplomático peruano que estuvo al frente de la organización entre 1982 y 1991. Grossi, si resultara electo, sería el primer argentino y apenas el segundo latinoamericano en ocupar la conducción política del organismo.
El proceso para elegir al próximo secretario general ya comenzó con la convocatoria a nominaciones y seguirá durante 2026, con sondeos internos del Consejo de Seguridad y la posterior votación de la Asamblea General. Está previsto que el nuevo secretario general asuma el 1 de enero de 2027, cuando concluya el mandato de António Guterres.
Pese a la trayectoria de Grossi, desde las Naciones Unidas instan a los países miembros a presentar candidatos y postular a mujeres para ocupar el cargo, algo que dificultaría la posible elección del argentino.