La disputa tecnológica entre Estados Unidos y China sumó esta semana un nuevo capítulo, esta vez en el mercado de drones. Washington resolvió avanzar con una medida que, en los hechos, limita la comercialización de equipos fabricados en el extranjero, una decisión que fue cuestionada por las autoridades chinas y por las principales empresas del sector.
La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) incorporó a los drones fabricados fuera del país a su denominada “Covered List”, un registro que identifica equipos y servicios de comunicación considerados un riesgo inaceptable para la seguridad nacional o para la seguridad de los ciudadanos estadounidenses. La actualización, publicada el lunes, bloquea la aprobación de nuevas autorizaciones y, en la práctica, impide la importación y venta de nuevos modelos en el mercado estadounidense.
Entre las empresas afectadas se encuentra el fabricante chino DJI, líder global en el sector. En un comunicado, la compañía expresó su decepción por la decisión y señaló que, si bien no fue mencionada de manera explícita, tampoco se difundieron los datos o evaluaciones técnicas que el Poder Ejecutivo de Estados Unidos utilizó para justificar la inclusión de los drones extranjeros en la lista.
DJI defendió la seguridad de sus productos y aseguró que se encuentran entre los más confiables del mercado. Recordó, además, que sus sistemas fueron evaluados durante años por agencias gubernamentales estadounidenses y sometidos a auditorías independientes, sin que se hayan demostrado vulnerabilidades que respalden las acusaciones.
Desde la empresa también rechazaron las preocupaciones vinculadas a la protección de datos, al considerar que no están respaldadas por pruebas concretas y que responden a una lógica de proteccionismo incompatible con los principios de un mercado abierto y competitivo.
La decisión de la FCC se apoya en una ley de defensa aprobada por el Congreso de Estados Unidos hace un año, que advirtió sobre supuestos riesgos de seguridad nacional asociados al uso de drones de origen chino. Esa normativa prevé que DJI y otro fabricante, Autel, enfrenten restricciones adicionales si una evaluación oficial concluye que representan una amenaza.
No obstante, el organismo regulador aclaró que la medida no afecta a los drones ya adquiridos por los usuarios, que podrán seguir utilizándolos con normalidad. El alcance de la decisión se limita a los nuevos modelos y a sus componentes críticos, en un contexto de creciente tensión comercial y tecnológica entre las dos mayores economías del mundo.