Estados Unidos confirmó que confiscó un petrolero vinculado a Venezuela y registrado como buque ruso en una operación en el Atlántico Norte, tras cumplirse dos semanas de persecución.
El buque Marinera (anteriormente conocido como Bella-1), que navegaba bajo bandera rusa y transporta crudo venezolano, se ha convirtió el epicentro de una crisis diplomática entre Washington y Moscú, luego de que el Kremlin enviara un submarino de su Armada para escoltar el navío y evitar su incautación por parte de fuerzas estadounidenses.
El “Bloqueo Total” de Trump
La operación se enmarcó en la agresiva campaña de presión lanzada por el presidente Donald Trump, quien el pasado 16 de diciembre decretó un “bloqueo total” contra las exportaciones energéticas de Venezuela.
Según el secretario de Estado, Marco Rubio, esta medida busca asfixiar financieramente a los remanentes del régimen de Maduro y evitar que socios comerciales como Alex Saab sigan movilizando recursos ilícitos.
La reacción de Rusia
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia instó a Washington a no interferir con el regreso de los tripulantes rusos del petrolero Mariner incautado por Estados Unidos en el Atlántico Norte.
“Ante la información recibida sobre la presencia de ciudadanos rusos entre la tripulación, exigimos que la parte estadounidense garantice un trato humano y digno, respete estrictamente sus derechos e intereses y no impida su rápido regreso a su patria”, declaró el departamento a RIA Novosti.
El buque se encuentra ahora en aguas internacionales, en algún punto entre Reino Unido e Islandia, y se dirigía a Rusia, tal como informa el Financial Times. La CBS informó el lunes por la noche que las fuerzas estadounidenses tenían la intención de detenerlo y apoderarse de él. Y The Wall Street Journal añadió el martes por la noche, citando a un funcionario estadounidense, que Rusia había enviado un submarino y otros buques navales para escoltar al petrolero.
La tripulación del barco fugado reclamó el apoyo de Moscú en diciembre al enarbolar una bandera rusa. El petrolero, antes conocido como Bella 1, ha aparecido recientemente con el nuevo nombre de Marinera en la lista oficial de registros de buques rusos y su puerto registrado ha pasado a ser la ciudad de Sochi. Además, el New York Times ha anunciado que Rusia ha pedido formalmente a Estados Unidos que dejen de perseguir al Marinera.
El Ministerio de Exteriores ruso declaró el martes que estaba siguiendo con preocupación la situación en torno al petrolero, tal y como informó la agencia estatal RIA Novosti. Las fuerzas de la Guardia Costera de Estados Unidos han continuado persiguiendo al petrolero y, según los datos más recientes, el barco navega ahora a unos 480 kilómetros al sur de Islandia hacia el Mar del Norte.
Otro medio estatal ruso ha publicado un vídeo que parece haber sido grabado desde la cubierta del petrolero, en el que se ve a una boya de la Guardia Costera de los Estados Unidos persiguiéndolo. Según el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, el petrolero, anteriormente registrado como Panamá, fue objeto de sanciones estadounidenses por transportar petróleo iraní restringido en 2024.
Casi simultáneamente con este posteo, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, reveló en una publicación en redes sociales que las fuerzas estadounidenses también tomaron el control del petrolero Sophia en el Caribe. Noem dijo que ambos barcos "o bien atracaron por última vez en Venezuela o estaban en ruta hacia allí".
Balance de la ofensiva naval estadounidense:
- Buque Skipper: Incautado el 10 de diciembre mientras se dirigía a China.
- Buque Centuries: Abordado el 20 de diciembre, pero se le permitió continuar tras inspección.
- Buque Marinera: Actualmente en persecución activa con presencia militar rusa en las cercanías.
- Intercepción adicional: Un segundo petrolero vinculado a Venezuela fue interceptado en aguas latinoamericanas en las últimas 48 horas.
Riesgo de desastre operativo
La salida no autorizada de estos buques, vinculados a los empresarios Alex Saab y Ramón Carretero, responde a una urgencia técnica: las instalaciones de almacenamiento en Venezuela están al límite de su capacidad. De no movilizar el crudo, el sistema petrolero corre el riesgo de sufrir daños irreparables en su infraestructura.
Mientras tanto, en Caracas, la líder interina Delcy Rodríguez enfrenta su primer desafío de autoridad, ya que estas embarcaciones habrían zarpado sin el aval del gobierno provisional, evidenciando una fractura en el control de la estatal PDVSA.