Un equipo internacional de investigadores localizó frente a las costas de California los restos de un naufragio que podrían corresponder al USS Stewart, el célebre destructor estadounidense conocido durante la Segunda Guerra Mundial como el “Barco Fantasma del Pacífico”. La ubicación de la embarcación permaneció desconocida durante casi ocho décadas.
El hallazgo se produjo a 1.067 metros de profundidad, dentro del santuario marino Cordell Bank, gracias a un operativo realizado con tres vehículos submarinos autónomos operados por la empresa Ocean Infinity.
Los drones cartografiaron el fondo marino y obtuvieron imágenes tridimensionales de un buque de 95 metros de eslora, que se encuentra prácticamente intacto y apoyado en posición vertical. El estado de conservación de la estructura sorprendió a los especialistas.
Desde el santuario marino destacaron que el nivel de preservación del destructor es “excepcional” para una embarcación de su antigüedad y señalaron que podría tratarse de uno de los destructores estadounidenses de “cuatro chimeneas” mejor conservados de los que se tenga registro.
La búsqueda se completó en pocas horas mediante tecnología de cartografiado autónomo, una tarea que, con métodos convencionales, habría demandado semanas. Los vehículos exploraron un área de más de 1.280 millas cuadradas hasta localizar el buque.
Los investigadores destacaron el impacto de estas herramientas en la exploración de las profundidades y afirmaron que la investigación submarina atraviesa “un cambio radical” gracias a los avances en robótica y sistemas autónomos.
Actualmente, la estructura del buque funciona como un arrecife artificial, donde habitan cangrejos y peces de aguas profundas. Los científicos consideran que futuras expediciones permitirán estudiar tanto su relevancia histórica como su papel dentro del ecosistema marino.
La historia del destructor
El USS Stewart protagonizó una de las historias más singulares de la Segunda Guerra Mundial. Tras resultar dañado en combate y ser abandonado por la Marina estadounidense, fue recuperado por Japón, reparado y utilizado como escolta de convoyes.
Su inesperada aparición navegando bajo bandera japonesa desconcertó en varias ocasiones a los pilotos aliados, que comenzaron a llamarlo el “Barco Fantasma”.
Finalizado el conflicto, el destructor volvió a manos de Estados Unidos y fue hundido deliberadamente en 1946 durante ejercicios de artillería.
Desde entonces, su ubicación permaneció envuelta en el misterio. El reciente descubrimiento combina arqueología naval, investigación histórica y tecnología de exploración submarina para reconstruir la historia de una embarcación que logró desaparecer durante casi 80 años.