El Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, será este miércoles el punto de partida de una misión que vuelve a colocar a la Luna en el centro de la agenda científica y tecnológica global. El lanzamiento de Artemis II marca el primer viaje tripulado al entorno lunar desde 1972 y abre una nueva etapa en la estrategia de exploración del espacio profundo.
El despegue está previsto dentro de una ventana de dos horas a partir de las 18:24 hora local de Florida (19:24 en Argentina). La transmisión oficial podrá seguirse en directo a través de NASA+ y del canal de YouTube de la agencia, con cobertura en español desde las horas previas a la partida y durante todo el recorrido de la nave Orion.
La misión tendrá una duración de diez días y será tripulada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. La nave no alunizará, pero realizará una órbita alrededor del satélite natural y ejecutará una trayectoria conocida como free return, que utiliza la gravedad lunar para regresar a la Tierra. Durante el trayecto, la tripulación superará los 400.000 kilómetros de distancia respecto del planeta, lo que constituirá el mayor alejamiento alcanzado por seres humanos.
El programa Artemis se desarrolla en un contexto de creciente competencia tecnológica entre potencias y de cooperación internacional entre agencias espaciales. La NASA trabaja junto a la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadiense, en una iniciativa que busca consolidar una presencia humana sostenida en la Luna durante la próxima década y sentar bases para futuras misiones a Marte.

El lanzamiento también representa un desafío técnico y económico. El desarrollo del cohete Space Launch System (SLS) demandó cerca de 24 mil millones de dólares, mientras que la cápsula Orion requirió más de 20 mil millones desde 2006. La misión permitirá validar sistemas de soporte vital, navegación autónoma, protección contra radiación y el escudo térmico que deberá resistir temperaturas cercanas a los 2.800 °C durante el reingreso a la atmósfera.
En caso de concretarse según lo previsto, el vuelo funcionará como ensayo general para Artemis III, misión que buscará llevar astronautas a la superficie lunar en la región del polo sur. Allí, la NASA proyecta estudiar la presencia de hielo de agua y evaluar su utilización como recurso para combustible y soporte de futuras bases científicas.
El cronograma oficial contempla conferencias y transmisiones en vivo durante toda la misión. El 6 de abril está previsto el punto de mayor distancia respecto de la Tierra, mientras que el regreso y amerizaje de Orion en el océano Pacífico se espera para el 11 de abril, cuando equipos técnicos y médicos asistirán a la tripulación tras el descenso.
Aunque se trata de un proyecto impulsado por Estados Unidos, el impacto del programa alcanza a la comunidad científica global, incluida América Latina. Universidades y centros de investigación de la región siguen de cerca los avances en tecnologías espaciales, comunicaciones y materiales, áreas que suelen generar desarrollos con aplicaciones en la vida cotidiana.
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El resultado de Artemis II será determinante para el futuro del programa lunar y para la planificación de misiones de mayor alcance. La validación de los sistemas en condiciones reales permitirá definir los próximos pasos de una estrategia que busca restablecer la presencia humana en la Luna después de más de medio siglo.