Paraguay atraviesa uno de los mejores momentos económicos de su historia reciente, con un crecimiento promedio del 5,5% anual en los últimos tres años, una reducción significativa de la pobreza y niveles récord de inversión extranjera. El país logró sacar a cerca de 300.000 personas de la pobreza en los últimos dos años y registró en 2025 la tasa de desempleo más baja de los últimos 13 años.
Los especialistas atribuyen este boom a cuatro factores principales: energía renovable barata, especialmente a través de las represas de Itaipú y Yacyretá; un fuerte sector agroexportador liderado por la soja, la carne y la producción forestal; un crecimiento sostenido de la inversión extranjera, favorecida por la estabilidad macroeconómica; y un sistema de bajos impuestos, con tasas del 10% para empresas, renta e IVA.

Sin embargo, los economistas advierten que el desafío para el gobierno de Santiago Peña será lograr que el crecimiento beneficie a toda la población, ya que persisten altos niveles de informalidad laboral y desigualdad. Aunque el auge económico es considerado real y sostenible, Paraguay deberá transformar su estabilidad en mejores empleos, infraestructura y bienestar social para consolidar este "milagro económico".
Primer gol: energía barata y renovable
Uno de los principales activos estratégicos de Paraguay es su capacidad de producción energética. Gracias a las represas hidroeléctricas de Represa de Itaipú y Represa de Yacyretá, el país se convirtió en el mayor exportador mundial de electricidad limpia por habitante.
Esta ventaja comenzó a atraer inversiones vinculadas a centros de datos, inteligencia artificial, manufacturas de alta tecnología y proyectos industriales que demandan grandes cantidades de energía a bajo costo.

Segundo gol: el motor agroexportador
La agricultura y la ganadería continúan siendo el corazón de la economía paraguaya. La producción de soja, carne bovina, carne porcina y productos forestales permitió impulsar las exportaciones y acelerar la recuperación económica tras la severa sequía registrada en 2022.
Los especialistas destacan además la estrategia de diversificación de mercados internacionales, que permitió ampliar las exportaciones hacia Asia y consolidar nuevos destinos comerciales.
Tercer gol: inversión extranjera récord
La estabilidad política y macroeconómica transformó a Paraguay en uno de los destinos más atractivos para la inversión extranjera en Sudamérica. En 2024, la inversión extranjera directa alcanzó los 931 millones de dólares, impulsada por reformas orientadas a mejorar el clima de negocios.
Entre los proyectos más destacados figura la planta de celulosa de la empresa Paracel, considerada la mayor inversión privada de la historia paraguaya, con desembolsos superiores a los 4.000 millones de dólares y miles de puestos de trabajo generados.

Cuarto gol: bajos impuestos y estabilidad económica
Otro de los factores que explican el crecimiento paraguayo es su sistema tributario. El país mantiene una tasa del 10% para el impuesto a la renta, el IVA y el impuesto corporativo, una de las cargas fiscales más bajas de América Latina.
A esto se suma una inflación controlada, una deuda pública moderada y una política económica orientada a la disciplina fiscal, elementos que fortalecieron la confianza de los mercados y permitieron que las principales calificadoras internacionales elevaran la nota crediticia del país.

El desafío: que el crecimiento llegue a todos
Pese a los buenos indicadores macroeconómicos, los especialistas advierten que Paraguay enfrenta importantes desafíos sociales. Cerca de seis de cada diez trabajadores continúan en la informalidad y persisten fuertes desigualdades entre las zonas urbanas y rurales.
El gran reto para el gobierno de Santiago Peña será transformar el crecimiento económico en mejores empleos, mayor infraestructura y una reducción sostenida de la desigualdad, para consolidar un modelo de desarrollo que, por ahora, parece seguir sumando victorias fuera de la cancha.