Las autoridades francesas detuvieron a seis personas en el marco de la investigación por los incendios que arrasaron al menos 2.050 hectáreas del histórico bosque de Fontainebleau, ubicado a unos 70 kilómetros al sureste de París. Entre los arrestados se encuentra un bombero voluntario de 18 años que confesó haber provocado uno de los focos ígneos.
Según informó la fiscal Diane Ngomsik, el joven reconoció haber “encendido unas ramitas con un encendedor y gasolina”, dando origen a uno de los incendios que afectaron la zona. Además, un segundo sospechoso admitió haber provocado otro foco de manera accidental al arrojar una colilla de cigarrillo encendida en un área forestal.
El primer incendio se desató el domingo 12 de julio y consumió alrededor de 1.600 hectáreas. Un segundo foco comenzó el lunes por la tarde y se expandió rápidamente durante la noche, afectando otras 450 hectáreas. De acuerdo con el prefecto de Seine-et-Marne, Pierre Ory, las llamas avanzaron sobre una superficie “bastante importante”, aunque las autoridades esperan lograr el control total del siniestro en las próximas horas.

Los incendios se desarrollaron en medio de una intensa ola de calor que afecta a gran parte de Francia, condición que favoreció la rápida propagación del fuego en este extenso bosque compuesto principalmente por helechos y coníferas, especies altamente inflamables durante períodos de sequía y temperaturas extremas.
El bosque de Fontainebleau es considerado uno de los espacios naturales más emblemáticos de Francia y uno de los principales pulmones verdes de la región parisina. Cada año recibe cerca de 15 millones de visitantes y posee un importante valor ecológico, turístico e histórico.
La magnitud del desastre llevó a las autoridades a desplegar un operativo sin precedentes para la región metropolitana de París. Por primera vez fueron utilizados cuatro aviones anfibios Canadair, acompañados por dos aviones cisterna y tres helicópteros especializados en combate de incendios forestales.
En total, cerca de 850 bomberos y más de 200 vehículos participaron de las tareas de extinción, apoyados por medios aéreos que trabajaron intensamente para contener el avance de las llamas y proteger las zonas más sensibles del bosque.

Los incendios de Fontainebleau ya son considerados entre los tres más importantes registrados en la mitad norte de Francia durante los últimos 20 años. Además, reflejan una preocupante tendencia: en lo que va de 2026 ya se han quemado unas 32.000 hectáreas en el país, una cifra que supera la totalidad de la superficie afectada por incendios durante todo 2025.
Las investigaciones continúan para determinar las responsabilidades penales de los detenidos y establecer si existieron otros factores que contribuyeron al inicio y propagación de los incendios.